lunes 2 de noviembre de 2009
¿Qué hay de nuevo bajo el sol en responsabilidad empresarial?
Ahora me ha llegado la confirmación en la forma de un libro, que acabo de encontrar, titulado “The Social Responsibilities of the Businessman” escrito por Howard R. Bowen, comenzado como proyecto de investigación en 1949 y publicado en 1953, hace casi seis décadas. Cuando se publicó el libro la gran mayoría de los lectores de este artículo no habían nacido (yo sí). Salió a la luz cuando se usaban las maquinas de escribir (la gran mayoría manuales), la información se distribuía de forma impresa, en originales, y los libros se encontraban en la biblioteca, no en línea. Empezaban a usarse las fotocopias en grandes empresas en países desarrollados. Hacía apenas 8 años que había terminado la Segunda Guerra Mundial. Franco gobernaba en España desde hacía 14 años y lo haría por 22 años más. Tomaban posesión Eisenhower en Estados Unidos y Tito en Yugoeslavia, coronaban a la Reina Isabel II. Perón propugnaba la unión de Chile y Argentina como núcleo de los Estados Unidos de Hispanoamérica. Se publicaba el primer número de Playboy y la primera novela sobre James Bond y nacía Bill Gates. Pero faltaban casi 30 años para la popularización del PC, casi 40 años para la diseminación de internet y 45 años antes de que pudiéramos buscar con Google (y todo esto lo encontré con Google).
Y cuando Google logre digitalizar los libros que ya no se imprimen y con derechos vencidos, podremos acceder a más material y acceder fácilmente a libros como este. Mientras tanta la única forma de leerlos es buscarlos en la biblioteca tradicional, si es que los tienen (la biblioteca del BID me lo encontró en la biblioteca de la Universidad de Atlanta). Después de que se ponga a disposición del público la vasta colección de libros y artículos sobre RSE veremos que a lo mejor no hemos progresado mucho, a lo mejor hemos retrocedido y lo que ha avanzado con la globalización y las presiones competitivas es el interés egoísta.
Nótese que el autor habla de “businessman”, “hombre de negocios” (sin connotación machista, ¡era 1953!) y no se refiere a la responsabilidad de la empresa. Sin entrar en la discusión de que si la responsabilidad es de la persona individual o de la persona jurídica, lo cierto es que quienes implementan las acciones son las personas, aunque en el contexto de una institucionalidad empresarial. Esta institucionalidad puede ser conducente o contraproducente para el ejercicio de la responsabilidad, pero en cualquier caso ha sido diseñada por las personas. El autor estaba en lo cierto al dirigirse a los “hombres de negocio”, que llamaremos empresarios, aunque puede que sean solo gestores.
Ya en 1953 Bowen decía cosas como “Las decisiones del empresario lo afectan no solamente a él, sus accionistas y sus trabajadores o sus clientes, afectan las vidas y destinos de todos nosotros”. Y ahora nos parece que lo de “stakeholders” o partes interesadas es algo nuevo.
“Cuando se reconocen al amplio alcance y las consecuencias de de las decisiones de la empresa privada surgen, naturalmente, algunas preguntas: ¿Están los empresarios, en virtud de su posición estratégica y su amplio poder de decisión obligados a considerar las consecuencias sociales de sus decisiones de negocios? Y si es así, ¿tienen responsabilidades sociales que trascienden sus obligaciones ante los dueños o accionistas?. La respuesta a ambas preguntas es claramente positiva” Y estas son las mismas preguntas que todavía nos hacemos 60 años después, con la misma respuesta.
“Los empresarios están condicionados por la competencia, las costumbres y las leyes. Sin embargo, nosotros dependemos y debemos depender de que asuman una gran parte de responsabilidad si el sistema de libre empresa debe continuar y prosperar. Aun cuando hay amplio acuerdo en esto, hay menos consenso ……… sobre cuáles son las responsabilidades sociales que los empresarios deben asumir” ……………. “Las respuestas dependen en gran parte del conocimiento técnico, económico y social que todavía no es adecuado ……y de los valores fundamentales u objetivos que nos ponemos en el orden económico, político y social” (Ver un artículo anterior en este blog sobre esto: “La RSE es la RSE y su circunstancia”) ….……… ”La inmensa libertad en la toma de decisiones empresariales que caracteriza el sistema de la libre empresa solo puede ser justificado si es bueno no solo para los accionistas y dueños sino también es bueno para la sociedad como un todo”.
¿Ha leído Usted esto en alguna publicación u oído en una conferencia reciente?
Y esto es solo un ejemplo. No soy historiador de la RSE y solo me estoy refiriendo a un libro completo publicado sobre el tema. Estoy seguro que se hablaba de prácticas responsables desde hace mucho tiempo. De hecho, el Viejo Testamento recoge una de estas instancias de prácticas responsables, aunque no fueran de empresas propiamente constituidas (pero que podríamos llamar una “empresa familiar”): “Cuando llegue el tiempo de la cosecha, no sieguen hasta el último rincón de sus campos ni recojan todas las espigas que allí queden. No rebusquen hasta el último racimo de sus viñas, ni recojan las uvas que se hayan caído. Déjenlas para los pobres y los forasteros.” (Lev. 19: 9-10).
Antes se llamaba solidaridad. Ahora se llama “negocios inclusivos”, porque ahora los dueños suponen que los “pobres y los forasteros”, o sea “la base de la pirámide”, puedan ser clientes o trabajadores potenciales del campo y de la viña.
Este repaso a la historia no quiere decir que no haya habido progreso en la responsabilidad social de la empresa. Aun cuando los conceptos básicos son los mismos, ha habido progreso. Se han desarrollado metodologías de análisis del comportamiento empresarial, de la efectividad de algunas prácticas, de los sistemas de información y por ende de los procesos de reporte. Se han desarrollado instituciones de seguimiento y control y algunas partes interesadas ejercen su responsabilidad en exigir prácticas responsables a las empresas. Se ha avanzado en la definición de políticas públicas. Se han desarrollado indicadores para “medir” las prácticas responsables y hasta tendremos una norma de la ISO (¡no certificable!) sobre lo que debe ser la responsabilidad social de las instituciones, incluidas las empresas.
Pero también se ha desarrollado la confusión con nombres sin fin (como mencionábamos en un artículo anterior), con teorías académicas con mayor o menor implicación práctica y se han desarrollado mucho las estrategias empresariales para parecerlo y no serlo.
miércoles 21 de octubre de 2009
Capital humano: ¿Está en el capital de la empresa?
En cualquier caso, la situación nos trae a la mesa un aspecto relativamente descuidado de las prácticas responsables en la gestión de recursos humanos, y es el cuándo y cómo reducir la plantilla. Veamos varios casos y prácticas responsables e irresponsables.
Una empresa que no mencionaré, pero que lamentablemente es bastante típica, fue golpeada por la crisis y la primera acción para contrarrestar sus efectos fue reducir el personal. A los directivos les pareció lo más sencillo, sobre todo en una coyuntura económica en la que habría pocas protestas. Además su impacto sobre los beneficios es inmediato y en los casos en que los costos de la nómina son elevados, es notable. Reducir otros costos podría requerir más esfuerzos y más tiempo.
Esta empresa puede tener incentivos perversos. Las bonificaciones de algunos de sus directivos están ligados a la rentabilidad en el corto plazo, a lo sumo en el año fiscal. Si pueden tener una reducción de costos rápida, sus bonificaciones estarán protegidas. Lamentablemente el bienestar del resto del personal no suele estar incluido en el esquema de remuneración de los directivos. Si lo estuviera, hubieran tenido que hacer un balance entre ambos objetivos. En una situación de crisis lo que le pasa al resto del personal es para ellos menos relevante.
Si en vez de reducir costos, porque era lo más sencillo, los gerentes hubieran hecho un análisis estratégico de su situación a lo mejor podrían haber hecho ajustes a su modelo de negocio, buscado nuevos mercados, nuevos productos, aprovechando las destrezas del personal. Pero se pusieron como objetivo recuperar la rentabilidad a corto plazo porque sus bonos dependían de ello. “Y si las cosas mejoran, contrataremos gente”.
Si los incentivos hubieran sido los correctos y se hubieran planteado el objetivo de cómo recuperar la rentabilidad, minimizando el despido, la estrategia hubiera sido otra. O si sus incentivos hubieran estado ligados al largo plazo, se hubieran dado cuenta de que no solo estaban reduciendo costos, sino que estaban destruyendo parte del valor de la empresa.
El problema es que este “capital” humano, estos activos de la empresa, no están entre los activos de la empresa. No están incluidos en el balance general, ni siquiera al costo histórico de adquisición (vale decir al costo de transacción de la contratación, ni siquiera al costo incurrido en desarrollarlos, ni mucho menos al valor presente de los beneficios netos que le proporcionan a la empresa). Estas “inversiones” en personal se consideran gastos corrientes. Si se despiden a varios empleados, no se reconoce la pérdida del activo en el estado de ganancias y pérdidas, solo se reducen los costos de la nomina. No se reconoce la pérdida de capacidad de producción que ello conlleva. Si la empresa vende un terreno, un inmueble o un equipo del que puede prescindir, su ganancia o pérdida dependerá de la diferencia entre el valor en libros y el valor de mercado, que en una crisis puede llevar a tener que reconocer una pérdida. Pero el valor del personal no esté en los libros contables y toda la pérdida de su capital intelectual, su experiencia, su contribución no se reconoce. Puede ser contablemente más rentable deshacerse de activos valiosos como el personal, que aumenta los beneficios en el corto plazo que deshacerse de activos ociosos que pueden llevar a reconocer una pérdida. ¡!Perverso!!
Si no se pone la conservación y mejoramiento del capital humano entre los objetivos de la empresa y en los incentivos a sus dirigentes se están gestionando mal los activos de la empresa. Hay que gestionar todos los activos no solamente los que están en los libros contables.
Por supuesto que las empresas intensivas en capital intelectual (¡y los equipos de futbol!) reconocen el valor del capital humano aunque no esté registrado en libros. Su valor de mercado puede ser mayormente este capital intelectual ya que el resto de sus activos puede valer poco. En el otro extremo están las empresas que utilizan grandes cantidades de mano de obra no calificada, en tiempos o lugares con exceso de mano de obra. Es cierto que en estos casos la empresa tiene poco invertido en el personal y es de relativamente fácil reemplazo y entrenamiento. Pero entre estos dos extremos están la gran mayoría de las empresas que tienen un activo valioso que puede no estar valorado correctamente.
Y en la crisis puede ser necesario reducir costos. Como decíamos al principio hay maneras y maneras. Algunas empresas optan por reducir costos, sin despidos, reduciendo el número de horas de trabajo, o los empleados aceptan una reducción temporal del sueldo a fin de no tener que despedir a nadie, algunos inclusive lo hacen por acuerdo propio en solidaridad con sus compañeros. También hay casos en que dejan de trabajar algunos días al mes, lo cual a algunas familias les puede terminar viniendo bien, aprovechando para hacer otras cosas, inclusive aumentar el valor de su capital humano mejorando su educación. En algunos casos, se les dan períodos sabáticos para estudiar o hacer otros trabajos, pagándoles sólo un porcentaje del sueldo. Inclusive hay casos de préstamos de personal a otras empresas. En algunos de estos casos, la empresa no solo reduce costos sino que facilita el aumento del valor del capital humano y su motivación y solidaridad hacia la empresa. En vez de agravar una situación negativa, se puede hacer neutral y a veces positiva.
Obviamente que todo esto está condicionado por el costo de despido. En algunos países el costo es elevado y en principio parece que se protegen los empleos, pero recordemos que ello puede llevar a menor productividad, contratos temporales, despido de jóvenes que no logran hacer carrera y aún a menos contrataciones. En otros países el costo es relativamente moderado y conlleva a despidos mas a la ligera, pero en contraprestación puede haber más empleo y más movilidad entre empleos. Sin entrar en la polémica del costo del despido, sí hay que destacar que esta política pública, que está fuera del control de la empresa, es una variable clave en la estrategia de responsabilidad ante la crisis.
Para terminar podemos recordar la cita de Kant que dice que la “moralidad es el respetar a las personas como fines y no como medios o cosas”, o la encíclica de Centesimis Annus de Juan Pablo II “Los beneficios son un elemento regulador de la vida de al empresa, pero no el único; junto con ellos hay que considerar otros factores humanos y morales que, a largo plazo, son por lo menos igualmente esenciales para la vida de la empresa”
En las estrategias de gestión del capital humano en tiempos de crisis algunos directivos no solamente son irresponsables, sino que ¡!son incompetentes!! Lo que casi siempre es lo mismo.
lunes 12 de octubre de 2009
Premios Nobel en economía y la Responsabilidad Social de la Empresa
El lunes 12 de octubre se anunciaron los ganadores del Premio del Banco de Suecia en honor a Alfred Nobel (que no es un “Premio Nobel”, pero que tiene el mismo prestigio). El premio recayó en los profesores Oliver Williamson de la Universidad de California en Berkeley y en Elinor Ostrom (primera mujer en ganarlo) de la Universidad de Indiana. El denominador común es el tema de gobernanza, en el primer caso en empresas y en el segundo en el manejo de bienes comunes. A primera vista no parecen tener mucho que ver con la Responsabilidad Social de la Empresa, pero veremos que en efecto ambos están muy relacionados.
En el caso de Williamson, el comité cita su trabajo en gobierno corporativo y dice que “Las grandes empresas existen primordialmente porque son eficientes. Se establecen porque mejoran el bienestar de los dueños, trabajadores, suplidores y consumidores mejor que otros arreglos institucionales………..Cuando las empresas dejan de producir ganancias en eficiencia, su existencia se cuestiona……..Las grandes empresas pueden, por supuesto abusar de su poder. Pueden por ejemplo dedicarse a cabildeo político indeseable y mostrar comportamiento anticompetitivo”. O sea, que la razón de ser de la empresa incluye el ser responsables para mejorar el bienestar de las partes interesadas y no dedicarse a comportamientos que buscan beneficios para sí sin el correspondiente beneficio para la sociedad. Si la empresa deja de hacerlo, debe desaparecer (aunque en la práctica, si las partes interesadas no ejercen sus responsabilidades de penalizarla, puede pasar mucho tiempo).
En el caso de Ostrom, se reconocen sus investigaciones en el manejo de bienes comunes por parte de los usuarios, bienes como los recursos pesqueros, pastizales, bosques, lagos, aguas subterráneas, etc. La teoría económica tradicional mantiene que los individuos, en la búsqueda de su propio interés, tratarán de explotar estos bienes sin importarles las consecuencias para los demás mientras ellos se aprovechen primero, lo cual puede conllevar a que estos bienes comunes se agoten. Es el caso del “free rider” (el polizonte) que se aprovecha de los esfuerzos de los demás, participando en los beneficios sin participar en los costos. Sin embargo Ostrom estudiando muchos casos de cooperación exitosa, mostró las condiciones bajo las cuales se puede dar la cooperación, la acción colectiva, sin requerir de la intervención de entes reguladores para hacer un uso racional.
Se puede cooperar para que todos ganen, que es el principio fundamental de la responsabilidad social de la empresa y de los grupos que requieren competir.
Si con el Nobel de la Paz los comités decidieron estimular la búsqueda de la paz más que reconocer logros, con el de economía el mensaje es reconocer el esfuerzo común y la solidaridad y apartarse de la reciente crisis de egoísmo e irresponsabilidad. Con ambos el mensaje es claro: cooperemos. Ambos premios tienen en común la propuesta de “cooperar para competir”, el CUMPETERE en latín.que es el nombre de este blog.
lunes 28 de septiembre de 2009
Google, sexo y las emisiones de gases de efecto invernadero
Dice el titular de uno de ellos que “Si usa Google, Facebook, Messenger, iPhone o Blackberry usted emite CO2”. El artículo fue publicado en la revista Día Siete (les doy la dirección así no tienen que usar Google: http://www.diasiete.com/). Está basado en los resultados de investigaciones del físico de Harvard Alex Wissner-Gross publicados en enero de 2009. “Cada dos búsquedas en Google generan las mismas emisiones que el calentamiento del agua para un té”. En otro artículo el investigador aclara que “una búsqueda” se refiere al proceso total, hasta encontrar lo que uno busca. Obviamente que los servidores centrales de Google consumen energía y, como toda computación, el consumo es intenso. Lo mismo pasa con el uso de Facebook y Twitter, el iPhone y cualquier instrumento electrónico que usa servidores centrales. \
¿Alguna novedad? En cierta forma, SI. Es posible que hubiera mucha gente que pensara que la búsqueda en Google solo consumía la energía de su ordenador, que el internet se energiza con el aire. Con esta investigación se destaca que los programas que operan fuera del ordenador recurren a servidores centrales donde se hace el cómputo, que también consumen energía y mucha. Esto adquirirá aun mas importancia con el advenimiento del “cloud computing”, el uso de software fuera de su ordenador, almacenado en otros servidores.
Sin embargo, la revelación y sobre todo el titular alarmista (para excitarnos a leer el artículo) parecen inducirnos a dejar de hacer búsquedas. En algunos casos se está llegando a una paranoia con el asunto de las emisiones de gases de efecto invernadero. Es cierto que debemos hacer todos los esfuerzos posibles para evitarlos, pero hay maneras y maneras y hay unos comportamientos que son mucho mas efectivos que otros.
Espero que el autor no pretenda que regresemos a la época en que había que ir a la biblioteca para buscar la información. No creo que pretendan que ir a la biblioteca no produce emisiones o que imprimirlo todo en papel sea más ecológico, ni que enviar todo por correo normal es más eficiente. Supongo que tampoco pensaran que llamar por teléfono no contribuye a las emisiones.
¿Les fue posible al investigador hacer la investigación y al autor escribir el artículo sin usar Google? Yo no pude hacerlo, tuve que usar Google para encontrar la revista y para escribir este artículo. Las búsquedas, que estoy seguro que el investigador hizo, han contribuido a las emisiones pero también a crear conciencia sobre el tema. No han sido búsquedas inútiles.
Pero siendo uno de sus principales costos, no creo que esta publicidad “negativa” estimule a Google a reducir el consumo de energía, mas allá de los incentivos económicos que ya enfrenta, pero a lo mejor los incita a utilizar una mayor proporción de energía renovable, lo cual sería un éxito.
Y obviamente que podemos usar estos servicios de comunicación de una manera mucho más eficiente. Según un reciente estudio (no conozco su confiabilidad) de Pear Analytics, sobre el uso de Twitter en Estados Unidos, más del 40% es “cháchara inútil”, en tanto que solo el 8.7% contiene alguna “información de valor” y el 3.6% contiene noticias. Y en el caso de búsquedas en Google, todos sabemos cuáles son las búsquedas más populares.
En parte hay un problema de incentivos. Estos servicios de búsqueda no tienen un costo tangible para el usuario o con una relación directa a su uso. Imagínese que cambios haría en su comportamiento si Ud. tuviera que pagar el costo para la sociedad del calentamiento climático como consecuencia de las emisiones.
Pero pongámoslo en perspectiva. Cada kilometro del coche de consumo promedio es equivalente a unas 30 búsquedas completas, aunque Google alega que sería el equivalente a 1.000 búsquedas (es posible que Google se refiera a cada búsqueda individual, no al proceso de una búsqueda hasta que se encuentra lo que se busca, que es a lo que refería la investigación). Si el costo del carbono fuera de $30 la tonelada (precio reciente en el mercado de carbono, ¡demasiado barato como para estimular ahorros!), podríamos hacer 4.500 búsquedas por un dólar, que podría ser usado para compensar las emisiones. Más de un año de búsquedas para el usuario promedio. En promedio, todas las búsquedas que yo hago en un año equivalen a unos 150-180 kilómetros de mi coche, que es el equivalente a unos dos o tres días de uso del coche. Para compensar por las búsquedas que tuve que hacer para escribir este artículo decidí combinar mis viajes en coche para ir un sábado a la lavandería, supermercado y correo en solo viaje.
¿Sabia Ud. que China inaugura dos plantas eléctricas semanales, con el peor combustible, el carbón (1.75 veces peor que el gas natural y 1.25 veces peor que el diesel)?. Cierto es que son mucho más eficientes que las que están reemplazando, pero el crecimiento neto es de más de una nueva planta semanal, a una razón de 70GW anuales de capacidad, que es el 80% de la potencia neta instalada en España. Cada 15 meses China instala el equivalente a una España en capacidad de generación, pero con carbón.
¿Sabía Ud. que uno de los principales emisores es el ganado vacuno que emite uno de los peores gases de efecto invernadero, el metano, 21 veces más poderoso que el CO2 en su contribución al calentamiento global? Contribuyen más del 5% a las emisiones totales, más o menos lo mismo que la industria de la aviación y la tecnología de información combinadas. Aunque en esto también hay progreso ya que algunas empresas están convirtiendo el estiércol en energía. Comer menos carne no es mala idea.
Y ahora se ha difundido lo máximo en el tema de calentamiento global. Unos investigadores han publicado un estudio donde muestran que el control de la natalidad (ahora se llama “salud reproductiva”) es cinco veces más barato que las energías renovables y la eficiencia energética en la reducción de emisiones (para que no tengan que buscarlo, aquí les doy la dirección: www.optimumpopulation.org/reducingemissions.pdf . No creo que hayan tomado en cuenta los efectos fiscales de tener menos contribuyentes y menos contribuciones a la seguridad social para que paguen nuestras pensiones, Y los viejos que se las arreglen ahorrando para ir a un asilo, porque no habrá hijos para cuidarlos. ¡!Supongo que en cualquier momento se produce una investigación mostrándonos los ahorros en emisiones que conllevaría la eutanasia!! Y así hacer los correspondientes ahorros fiscales en la necesidad de cuidar los viejos.
También la abstinencia reduciría las emisiones…………………… ¡de carbono!.
Y en Brasil recomiendan hacer pipi en la ducha para ahorrar agua (¡no en la bañera!). Pero no dicen si hay que tener el agua corriendo cuando se hace pipi o cerrarla.
Con esto no quiero decir que hay que ignorar los ahorros en la utilización de la tecnología de la información y en otros consumos, sobre todo su uso superfluo. Lo que quiero decir es que hay que ponerlo en perspectiva y poner los esfuerzos donde es más efectivo, en la reducción del consumo de combustibles fósiles, en energías renovables y sobre todo en mejorar la eficiencia energética, que es lo más efectivo y más barato. Y por encima de todo, políticas conducentes, como lo sería que cada producto o servicio tuviera incluido el costo del daño del carbono emitido, como Suecia tiene en los combustibles y que parcialmente esta implementado Francia. Así tendríamos los incentivos correctos para la reducción de emisiones.
El calentamiento global es un serio problema y debemos hacer todos los esfuerzos posibles y poner el énfasis donde es más crítico, pero no podemos dejar de vivir. Con moderación, con conciencia, buscando oportunidades de contribuir, pero racionalmente.
jueves 17 de septiembre de 2009
¿Alguien quiere ponerle un nuevo nombre a la RSE?
Proliferan los nombres que quieren competir con el de nuestra querida RSE, la “Responsabilidad Social de la Empresa”. Como el nombre es muy genérico son muchos los que se quejan de que no se sabe que representa y buscan ponerle otros nombres. ¡Como si no tuviéramos suficiente con las confusiones que tenemos con un solo nombre! Que tampoco se resuelve manteniendo el nombre pero dándole una definición o interpretación personal, como sucede muy a menudo. Hasta hay todo un movimiento liderado por la ISO para encontrar una definición “universal”. Decíamos en un artículo anterior que era inconveniente normar conceptos generales como la responsabilidad de la empresa ante la sociedad, por muchos esfuerzos que hiciéramos en la definición. Y encima tenemos el problema de que no nos ponemos de acuerdo ni siquiera en el nombre. En este artículo pasare una rápida a revista a los nombres las recientes de la RSE, sin pretender ser totalmente inclusivo.
Y nos referiremos solamente a la responsabilidad de las empresas, con o sin fines de lucro, públicas o privadas, grandes o pequeñas, pero empresas. El tema de la responsabilidad de gobiernos, municipios, universidades, organizaciones de la sociedad civil, individuos, etc., da para muchos mas comentarios que haremos en otro artículo. Tampoco me voy a referir a la disputa entre “empresarial” y “corporativa” como segundo apellido de nuestra querida “Responsabilidad”.
Creo que buena parte de los problemas que genera el nombre viene del uso de la palabra “social” en RSE. Ya Milton Friedman en el famoso artículo del 13 de septiembre de 1970 en el New York Times (“La responsabilidad social de la empresa as aumentar las ganancias”), se quejaba de que la empresa no tenía la responsabilidad de resolver los problemas de la sociedad, como si eso fuera el significado de la “responsabilidad social”, sino que su responsabilidad era ganar mas (presumiblemente para crear mas empleos y producir mas bienes y servicios). Y después de tanta discusión todavía hay muchos que denigran la RSE con esa interpretación. No entienden, o no quieren entender, que en el mejor de los casos lo que RSE quiere decir es responsabilidad ANTE la sociedad, no POR la sociedad. Para intentar corregir esta interpretación, y hacerlo mas descriptivo, algunos le ponen otro apellido y la llaman “Responsabilidad Social y Ambiental”. Al añadir “ambiental” no parece que el tema es solo “social” y que abarca todas las responsabilidades. Algo parecido sucede con el nombre de Triple Balance, financiero, social y ambiental, que se refiere a lo que deberían ser objetivos semejantes para la empresa y reportar acciones y resultados sobre los tres aspectos. Se ocupa del qué y no tanto del cómo. El profesor Josep Lozano, de ESADE, en un artículo publicado en el 2006 (Papeles de Economía Española, No. 108) propuso ir “De la Responsabilidad Social de la Empresa (RSE) a la Empresa Responsable y Sostenible (ERS)”, para pasar de un concepto a una cualidad, para evitar la connotación errónea de “social” que mencionábamos arriba y añadir el tema ambiental (que no sería el uso más incluyente de la palabra sostenibilidad que comentamos mas abajo).
Otros prefieren el término “Ciudadanía Corporativa”, para tratar de englobar el concepto de que la empresa, como las personas, deben ser buenos ciudadanos. O sea respetar las leyes, preocuparse por el vecino, no contaminar, etc. Parece ser un término descriptivo, pero no resuelve el problema, es mas lo agrava, ya que se puede entender como mas restrictivo. El entorno de acción puede entenderse como sinónimo de civismo, cuidado de la comunidad, o aun mas ampliamente, referente a un país, del cual uno es “ciudadano” (del término “ciudad”). Aunque para contrarrestar esto también he leído el término “Ciudadanía Global”. Podríamos decir que Ciudadanía Corporativa o Global es una parte de las prácticas responsables de la empresa, de la RSE. Aunque debo notar que en su reciente libro “La empresa ciudadana como empresa responsable y sostenible” el Prof. Lozano argumenta que el máximo nivel de inclusión de la responsabilida lo representa el concepto de empresa ciudadana.
Hace algunos años David Grayson y Adrian Hodges acuñaron el término “Oportunidad Social Corporativa” (Corporate Social Opportunity) para destacar que la responsabilidad debía verse como una oportunidad. Por aquello de que ser responsable no es problema, es una oportunidad para mejorar la posición competitiva de la empresa. Uno de los términos mas reciente que he encontrado, que también hace juego de palabras, es el de James Austin y Ezequiel Refico, que en un documento de trabajo de Harvard acuñan el nombre “Emprendimiento Social Corporativo” (Corporate Social Entrepreneurship), tratando de capturar en el término que la implementación de la RSE debe incluir emprendimientos en alianzas con instituciones sociales para crear mayor valor económico y social. Proponen que ello incluye y expande la RSE.
Hace unos años se puso de moda lo de “Negocios en la base de la pirámide”, que nació mas como un concepto para despertar el interés de las empresas por el aparentemente gran mercado que se podía explotar en la base de la pirámide poblacional. Poco a poco se fue modificando para evitar la connotación de se trataba de aprovechar el mercado de los pobres y vulnerables, hacia la idea de proporcionar los productos y servicios que ese mercado demanda, viéndolo como un servicio a la sociedad, pero rentable. Más adelante se amplía el concepto para reflejar que la empresa no solo debe vender en ese mercado sino también comprar (bienes y mano de obra), y se desarrolla el concepto de “Negocios inclusivos”, negocios que la empresa relativamente mas dotada hace con empresas de menores posibilidades o con individuos en situación de desventaja. Este concepto podría considerarse como una parte muy específica de las acciones incluidas en la RSE, pero da lugar a lo que parece será una “nueva disciplina”.
No hace falta detenernos mucho en los términos “Filantropía corporativa” (que puede ser relaciones públicas o parte de la RSE según sea el objeto de la filantropía), “Filantropía estratégica”, acuñada por Michael Potter (que es la filantropía que está alineada con la estrategia de la empresa y por ende una parte de la RSE) y “Ética empresarial” (que es el fundamento de la RSE, pero no lo es todo, que es condición necesaria pero no suficiente). También se está intensificando el uso del término “Inversión social” que refleja las acciones o inversiones específicas de la empresa en el bien de la sociedad, lo que también es un subconjunto de la RSE. En muchos casos es una de las pocas acciones medibles en términos monetarios y muchas veces se limita a actividades educativas, culturales, deportivas, etc. Todos estos conceptos siguen siendo solo una parte de las prácticas responsables de la empresa y no un sustituto de la RSE, aunque para distinguirse del grupo algunos prefieran usar nombres diferentes.
Pero para algunos aun el término ampliado de “Responsabilidad Social y Ambiental de la Empresa” no es suficientemente descriptivo porque parece ignorar los temas que tanta relevancia han adquirido últimamente como lo es el buen “gobierno corporativo”. No hace falta comentar mucho este término porque creo que todos entienden que es una parte de la RSE, que suele considerar como partes interesadas solo a los accionistas y acreedores de la empresa. Este concepto a veces les dice poco a las pequeñas empresas o las empresas familiares, que no obstante pueden tener prácticas responsables en el sentido mas amplio de la palabra, RSE. No obstante, ante la actual crisis de responsabilidad, está cobrando fuerza, sobre todo entre los inversionistas responsables y los mercados de capitales en general, el termino “Responsabilidad Ambiental, Social y en Gobernanza”, MSG (en inglés, ESG (Environmental, Social, Governance, sin usar la palabra “responsabilidad” que esta sobreentendida). Es el concepto preferido en el entorno de las “inversiones socialmente responsables” (ISR).
Por otra parte, algunas empresas se cansan de usar el término RSE, o se quieren distinguir de las demás y adoptan un término que suena muy bien y es una sola palabra: “Sostenibilidad”. También puede ser que nos les guste la palabra “responsabilidad” por la connotación que tiene de obligatoriedad y de que PARTE de la RSE puede o debe ser voluntaria. El termino Sostenibilidad, que para algunos es sinónimo de medio ambiente, nace de las discusiones sobre la necesidad de preservar los recursos del planeta para futuras generaciones y por ende parece ser un concepto más general. No solo refleja preocupación por el entorno inmediato, como el término “ciudadanía”, o de RSE, por la sociedad, sino que el entorno es todo el planeta. Para los mas avanzados incluye no solo los temas que son de preocupación para una empresa sino para el conjunto de empresas y por ello refleja además acciones colectivas a nivel de agrupaciones de empresas. Muchas de las empresas con impacto global producen “informes de sostenibilidad” y no “informes de RSE”, sobre todo las que tienen impacto significativo sobre el medio ambiente en general y sobre el cambio climático en particular y en el respeto a los derechos humanos[i]. Para muchos es un concepto mas amplio que la RSE y no se limita a la empresa privada sino que puede aplicarse a otras instituciones como ONGs y las del sector público. No tiene la connotación de “empresas” o “corporaciones”. Tiene connotación de largo plazo.
También recientemente se han propuesto otros nombres como "Responsabilidad y Sostenibilidad de la Empresa" (manteniendo la abreviatura de RSE) y "RSE 2.0". En el primer caso se pretende evitar la discusión sobre la palabra “social” y poner responsabilidad y sostenibilidad juntos, aunque como vimos antes, tienen muchísimo en común y sería redundante usar ambos términos. No hay sostenibilidad sin responsabilidad. El segundo caso es un intento de modernizar el término tradicional para reflejar su evolución acelerada en los últimos años. Sin embargo, la RSE evoluciona continuamente, no en forma discreta, como si de nuevas versiones se tratase (Word 2000, versus Word 2007 o una nueva versión del mismo software). El término no es adecuado para describir el estado de la RSE ya que, como hemos comentado la RSE no es concepto monolítico, es cambiante, en un conjunto de prácticas cuya aplicación depende de la empresa y de su entorno. Como comentábamos en un artículo anterior, parafraseando a Ortega y Gasset: “La RSE es la RSE y su circunstancia”. (www.cumpetere.blogspot.com)
El Banco Mundial, para distinguirse de los demás, ha acuñado el término "Sostenibilidad Social y Ambiental", porque sus actividades suelen ser con proyectos y con entidades públicas y la palabra “responsabilidad” tiene connotación empresarial (lo que es debatible). A lo mejor alguien debería proponer "Responsabilidad Sostenible", si de variaciones y permutaciones de palabras se trata. Y no estaría nada mal, porque no queremos responsabilidad efímera, ¡la queremos sostenible!
Después de mucha innovación en nombres, tenemos dos términos a la cabeza de la popularidad, RSE y Sostenibilidad. Por ahora RSE está a la cabeza, pero se acerca la Sostenibilidad y mucho mas rezagados los demás términos, de uso en sectores determinados como la comunidad de inversionistas. Es posible que por el abuso al que está siendo sometido el nombre RSE se debilite y le haga perder ventaja (como decíamos también en un artículo anterior, están tratando de asfixiar a la RSE, pero no hay que preocuparse, le sucederá su hija mayor, la Sostenibilidad). Los demás, están para animar la carrera. Estén pendientes por si hay cambio en el liderato o si la RSE tiene mas hijos. Parece que cada día nace uno (¡la RSE es muy pródiga!).
Y si de animar se trata, yo voy a inscribir un nombre en la carrera, aunque por ahora sea solo parte del pelotón: “Prácticas Responsables de la Empresa”, que es descriptivo e inclusivo ya que abarca a todos los demás (pero no es sexy). ¡Sin abreviaturas!, para reducir la posibilidad de su uso fuera de contexto, y a lo mejor evitaríamos gran parte de la discusión semántica en la que nos hemos enzarzado en las últimas décadas. Que si tal y cual cosa no es “responsabilidad” de la empresa, que si hay que ir mas allá o más acá de la ley, que si es social y ambiental, que si esto o aquello. La discusión sería sobre las prácticas responsables que la empresa tiene o deja de tener. Específico, no en abstracto.
Post Data: El nombre de RSE está asegurado por algún tiempo al ser usado por una gran cantidad de instituciones e iniciativas. ¿Cómo se llamarían si la RSE cayera en desuso?: AliaRSE, CentraRSE, UniRSE, IndicaRSE, LeeRSE, ComunicaRSE, IntegraRSE, ConvertiRSE, FundaRSE, IdeaRSE, CompartiRSE, ConvocaRSE, InnovaRSE, CapacitaRSE, etc. El hecho de que otros que no están en uso tengan sus direcciones de internet están tomadas puede ser indicativo de que muchos esperan que la RSE siga con vida, por lo menos en español: ResponsabilizaRSE, SolidarizaRSE o ComprometeRSE. ¡Los demás nombres no se prestan para esto!
[i] Para el año 2008, de los 129 reportes de empresas españolas (país con el mayor número de reportes en español) registrados en el GRI, 54 incluían el término “Responsabilidad”, 51 el término “Sostenibilidad” y 20 tenían otros nombres, la mayoría de estos últimos como parte del Informe Anual.
domingo 6 de septiembre de 2009
La RSE es la RSE y su circunstancia
Esta consideración es hoy muy oportuna y perfectamente aplicable a las discusiones que se tienen sobre la responsabilidad social de la empresa, tanto en el cambiante entorno económico y social en que le toca “vivir”, como en las estrategias en diferentes países, como sobre los esfuerzos que se hacen en uniformarla, en definirla, en normarla, en hacerla vivir en abstracto.
En los tiempos cambiantes las empresas han podido/tenido que darse cuenta de que lo que es una “responsabilidad” en tiempos de bonanza económica puede ser “voluntario” en tiempos de estrechez y lo que nunca se hubiera considerado en tiempos de bonanza se convierte en un imperativo en tiempos de estrechez. En tiempos de bonanza algunas empresas estaban dispuestas a incluir como una de sus “responsabilidades” la promoción de la cultura pero cuando arrecia la crisis se convierte en dispensable. En tiempos de bonanza jamás se pensó que era responsabilidad de la empresa dar descuentos en sus servicios a los desempleados, pero en la crisis se ha considerado una responsabilidad ante la sociedad (y ante los beneficios, ¡para no perderlos como clientes!).
Las multinacionales que operan en diferentes países saben que lo que se considera una responsabilidad empresarial varía de acuerdo a los valores culturales de la sociedad en que operan, del esquema institucional del país (sociedad civil, gobierno, etc.). de las necesidades de la población, de sus expectativas sobre el comportamiento de las empresas y de las percepciones que se tienen sobre la empresa en particular. Es reconocido, aunque no obvio para todos, que las prácticas responsables varían de país a país y aun en el tiempo, al variar las necesidades, expectativas, percepciones y el impacto de las instituciones. Y no estamos hablando solo de inversión social. La relevancia de temas como el empleo a personas en desventaja, el cambio climático y el buen gobierno corporativo, varía de país a país y algunas con el tiempo.
Muchos suponen que para promover prácticas responsables primero hay que acordar una definición de la RSE. Pareciera que solo tipificando las prácticas responsables se pueden entender. Todo lo contrario. El tratar de circunscribir algo tan amplio, variante y variable como es el comportamiento de las empresas puede ser contraproducente. Los tiempos recientes han demostrado que la creatividad empresarial es ilimitada y que puede usarse para bien o para mal.
Cierto es que hay algunos elementos básicos que deberían ser validos en todos los entornos, en todos los tiempos. Algunos dicen que el comportamiento ético, que el fundamento de la RSE, es una constante universal. Pero aun esto es cambiante y varía de país a país. Un reciente estudio mostró que por razones culturales al consumidor chino no le parece no ético el comprar CDs piratas. Inclusive, en la era del internet, son muchos los jóvenes que no entienden la necesidad de respetar los derechos de propiedad intelectual de la música y consideran que el “bajárselo de gratis” es un derecho. Algo parecido sucede con el nepotismo y los sobornos. Varían de país a país y con el tiempo.
Así como el YO, es el YO pero ese YO esté condicionado por sus circunstancias, las practicas responsables dependen de su entorno económico, político, social y aun de la historia, de los antecedentes, de los prejuicios, de las circunstancias.
¿Podemos tener una definición de la RSE? ¿Podemos tipificarla? No es imposible lograr una definición de lo que es la RSE, pero para cubra todas las circunstancias deberá ser tan general que deja de ser práctica. Ello ha llevado a muchas controversias sobre lo que es la RSE, ha creado confusión, nos separa mas que nos une y ha retrasado su adopción. La confusión creada también ha dado lugar a una gran proliferación de nombres para la RSE. Todos los días aparece un nuevo nombre para tratar de capturar su esencia (en un próximo artículo trataremos los nombres de la RSE).
La responsabilidad de una PyME no es la misma que la de una multinacional. La responsabilidad de una multinacional en España no es la misma que cuando opera en Colombia. La responsabilidad de las empresas que operan en un país con grandes necesidades insatisfechas, con débiles administraciones locales, no es la misma que las que operan en países con fuerte institucionalidad y amplios recursos. La responsabilidad de la empresa hoy no es la misma que la que era en el 2005 ni es la que será en el 2012.
¿Es posible que la empresa sea totalmente responsable en todos los ámbitos, en todos los tiempos? Ojalá. Pero no se pueden promover prácticas responsables de un modo absolutista. Será más efectivo para las partes interesadas entender y usar las circunstancias para hacer que la empresa adopte prácticas responsables cónsonas con su realidad.
En el mismo ensayo, Ortega y Gasset dice: “El hombre rinde al máximum de su capacidad cuando adquiere la plena conciencia de sus circunstancias”. ¿Aplicable a la RSE? Podríamos parafrasear: La RSE rinde al máximum de su capacidad cuando adquiere plena conciencia de sus circunstancias.Y es que la RSE no es solo la RSE. La RSE es la RSE y sus circunstancias.
lunes 24 de agosto de 2009
¿Otro Pacto Mundial para inversiones?: Buena y mala noticia
Subtitular: Un nuevo estudio realizado en nombre de la Iniciativa Financiera del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente concluyó que los temas ambientales, sociales y de buen gobierno no son sólo asuntos morales sino también legales.
Realidad: Un estudio realizado por una empresa de abogados, con la aprobación del la Iniciativa Financiera, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, (Fiduciary Responsibility, www.unepfi.org) recomienda que las instituciones que manejan inversiones en los mercados de capitales (llamémoslas asesores y gestores de inversiones) tomen en cuenta en sus decisiones de inversión los aspectos ambientales sociales y de gobernanza (llamémoslas ASG) de las empresas en que invierten. Recomiendan que el tomarlos en cuenta sea una obligación legal para los asesores/gestores ya que de lo contrario podrían ser acusados de negligencia en el desempeño de sus funciones. El estudio recomienda además que la consideración de estos aspectos ASG se incluyan en los contratos de administración de fondos y hacerlo una obligación legal para los ASESORES/GESTORES.
¿Entiende Ud., como dice el titular, que la RSE debe ser un asunto legal? ¿O como insinúa, que sea obligatorio para las empresas?
¿Entiende Ud. que, como dice el subtitular, el reporte recomienda que los temas ambientales, sociales y de buen gobierno no sean solo asuntos morales sino también legales para las empresas? O sea, que no deben ser voluntarios sino obligatorios?
NO. El estudio solo se refiere a las consideraciones de aspectos ASG por parte de los asesores/gestores de fondos en la toma de decisiones de inversiones de dinero de terceros. El estudio no habla de la obligatoriedad de la RSE, ni siquiera de empresas (de hecho llaman a estas “responsabilidades” ASG y no RSE), ni tampoco habla de obligaciones morales versus legales de las empresas. Tampoco es “la ONU”, término que suele referirse a la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde están representados los países miembros, sino que es una agencia administrativa, PNUMA, dependiente del Secretario General. El titular y el subtitular noticioso parecen reflejar mas lo que periodista le hubiera gustado que el estudio dijera.
La Iniciativa Financiera del PNUMA junto con el Pacto Global han coordinado el desarrollo de unos principios de inversión responsables, gestionados por una organización con liderazgo privado, UNPRI (www.unpri.org), tipo los Principios del Ecuador de la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial, y parecido al Pacto Mundial de la misma Naciones Unidas. Son seis principios que establecen desde el compromiso de tomar en cuenta los aspectos ASG hasta reportar como se han considerado. Son de adhesión voluntaria y considerados como una aspiración. Parecido al Pacto Mundial. Con ello los adherentes quieren demostrar al público que están preocupados por los aspectos ASG. Hasta la fecha se han adherido 578 instituciones entre inversionistas, gestores y asesores.
¿Qué supervisión hace el UNPRI de la implementación de los principios por parte de los adherentes? Ninguna. ¿Hay obligación de reportar? Sí, para 464 de los adherentes existe la obligación de completar un cuestionario de 100 preguntas, pero son pocos los que reportan al UNPRI y menos los que hacen público el reporte. Para el año 2008 reportaron 276 adherentes (ver el reporte en www.unpri.org). Pero ¿aplican los principios? El principio numero 1 compromete a “considerar los aspectos ASG en el análisis de inversiones y en el proceso de toma de decisiones”. Algo es algo, pero no obliga a incorporar estos aspectos en las decisiones de inversión.
Como en el Pacto Mundial, algunos adherentes aprovechan la publicidad y luego son pocos los que implementan o que por lo menos publican lo que hacen. Afortunadamente, como en el Pacto Mundial (ver nuestro artículo sobre el Pacto Mundial en el blog www.cumpetere.blogspot.com), el PRI ha comenzado a expulsar los que no reportan y el 20 de agosto de 2009 anunció la expulsión de 5 y el retiro voluntario de 3. Buenas noticias. También esperan que a partir del 2011 la diseminación pública de algunos aspectos sea obligatoria.
No deja de haber cierta ironía en todo esto. El PNUMA respalda el estudio que recomienda que las consideraciones ASG sean obligatorias en las decisiones de inversión. ¿No debería ser entonces obligatoria su incorporación y ser reflejado en los Principios de Inversión Responsable que ayudaron a crear? O a lo mejor el estudio es parte de la presión. Hay que reconocer que es un buen comienzo. Son pocos los que pueden comprometerse a basar sus decisiones en algo no definido, no tipificado como son los aspectos ASG. Algunos fondos de inversión responsable, creados con ese fin específico, sí lo pueden hacer. A lo mejor el UNPRI se debería limitar a estos fondos que se comprometen a implementar, no solo a considerar, los aspectos ASG y no aceptar a todos los que quieran adherirse.
La iniciativa de los Principios de Inversión Responsable, es muy buena. Ojalá todos los inversores los aplicaran. Es un instrumento muy poderoso para estimular las prácticas responsables en las empresas, mucho mas que el Pacto Mundial. Presumiblemente el interés de todos estos inversionistas en los valores negociables de las empresas responsables reduciría el costo de captación de recursos de éstas en los mercados de capitales (obviamente limitado a los países con mercados de capitales desarrollados). Pero su implementación, en el marco de instituciones políticas como las agencias de las Naciones Unidas, no es lo efectiva que debiera ser.
A lo mejor con esta recomendación se logra que el mismo PNUMA ponga presión pública (no puede hacer mucho mas) para que los adherentes al UNPRI incorporen los aspectos de ASG en sus inversiones, no solo que los consideren. Y ojala se extienda a todos, adheridos o no.
En términos del reporte noticioso es una buena y “mala” noticia. Supongo que como están escritos el titular y el subtitular incitan a la lectura del artículo, aunque hayan cometido una distorsión. A lo menor si el titulo hubiera sido: “Estudio recomienda que los gestores de fondos se responsabilicen por la incorporación de aspectos ambientales, sociales y de gobernanza en sus decisiones de inversión” muy pocos lo hubieran leído.
martes 11 de agosto de 2009
Libros sobre prácticas responsables semifinalistas del Financial Times
Muchos de los libros considerados tratan de la crisis financiera, en parte porque el premio lo patrocinan Goldman Sachs y el Financial Times. Como dice el mismo periódico, los cerca de 200 libros considerados se podrían clasificar en tres categorías: “Que pasó, cómo se puede evitar que se repita y cómo es que ya había pasado (y nadie se acordaba)”. Sin embargo entre los 15 finalistas hay 7 que podrían clasificarse como libros de gestión en general. Entre estos hay dos en particular que tratan del tema de gestión de la responsabilidad empresarial y que por su tenor se ve que han estado en proceso durante varios años, aunque la crisis puede haber apurado su publicación.
El primero es SuperCorp de Rosabeth Moss Kanter, prolífica profesora de Harvard, que publica un libro cada par de años sobre temas populares de negocios, en general arengando a los directivos a mejorar su gestión. Son libros escritos para el mercado masivo. En este caso, el libro analiza las acciones de varias empresas durante los últimos tres años y describe casos que han puesto el hacer el bien al mismo nivel, o a veces por encima, de el hacer negocios, y como les ha resultado una estrategia exitosa. Claro está que son solo ejemplos, que se pueden escoger para comunicar el mensaje que se quiere, pero que pueden ser muy efectivos para los promotores de prácticas responsables a la hora de estimular imitaciones y vencer resistencias de algunos directivos. Sobre todo cuando se trata de empresas como IBM, Banco Real, CEMEX, (¡si hay casos de América Latina!) y Procter and Gamble, entre otros. El libro pretende demostrar las sinergias entre hacer el bien y los rendimientos financieros, las ventajas competitivas de aprovechar los valores de las nuevas generaciones de profesionales y las oportunidades de hacer alianzas e integrar adquisiciones basadas en valores y no en egos circunstanciales.
El segundo libro es Good Value de Stephen Green. El autor está especialmente capacitado para escribir sobre el tema, ya que es pastor anglicano además de ser el Presidente del Directorio del Grupo HSBC, que tiene uno de los bancos mejor capitalizados del mundo y líder mundial en temas de sostenibilidad, lo que en buena parte se debe a su liderazgo personal. Green es un ejecutivo profesional de los que escriben uno o dos libros en su vida, probablemente con el objeto de dejar por escrito su legado y sus valores y ofrecer algunos consejos a otros (este libro está escrito con el apoyo de un ex-editor del Financial Times). El libro analiza los aspectos negativos y positivos (no solo materiales sino también espirituales y culturales) de la globalización, desde un contexto histórico, alegando que el tema es mas que económico, comercial y político y que incluye también el desarrollo espiritual del ser humano. Además cubre las disyuntivas entre las responsabilidades individuales y las exigencias del mercado. En una reciente entrevista Green expresó que “el valor proporcionado al accionista no puede ni debe ser elevado por encima de todo el resto. Es un subproducto de la provisión de bienes y servicios. Cuando el subproducto se convierte en el fin, se distorsiona todo el mercado. El mercado es necesario pero no suficiente. NO al fundamentalismo del mercado”. Esto dicho por el Presidente del Directorio de uno de los mayores, mas rentables y mas responsables bancos del mundo. Tanto o mas ilustrativo que los ejemplos del libro anterior
Los subtítulos también son muy indicativos. El de Moss Kanter es “Como las empresas de vanguardia crean innovación, beneficios, crecimiento y bienestar social” y el de Green es “Reflexiones sobre dinero, moralidad y un mundo incierto”. El primero indica el carácter comercial y el segundo refleja un espíritu mas personal, mas selecto.
A estas alturas debo confesar que no he leído estos libros ya que todavía no han salido a la venta en Estados Unidos y menos en países de habla hispana. Esta breve reseña está basada en la lectura de lo que otros han escrito sobre ellos y mis observaciones personales (Stephen Green era miembro del Consejo Asesor de Sostenibilidad del BID cuando yo era el Gerente de Desarrollo Sostenible y gestionaba la operación del Consejo).
Esperemos que alguno de los dos gane el premio para que se diseminen las ideas y los beneficios, tangibles o intangibles de las prácticas responsables. Así también tendremos la traducción al español en breve. Sin embargo veo muy poco probable que ganen. La responsabilidad corporativa todavía no está como para ser premiada por el Financial Times y Goldman Sachs. Ojalá me equivoque, pero creo que los tiempos están mas para premiar libros que están mas cerca del estado de ánimo actual, como los que tratan el tema de la racionalidad: Animal Spirits de George Akerlof y Robert Shiller (el de la “exuberancia irracional”) que vuelve sobre el tema de la toma de decisiones con elementos irracionales o The Myth of the Rational Market de Justin Fox, que analiza las teorías de los mercados financieros eficientes (sobre la que el suscrito hizo tu tesis doctoral) y como han sido puestas a prueba en los meses recientes (el mismo título le quita el suspenso a sus conclusiones).
11 de agosto de 2009
domingo 26 de julio de 2009
¿Oportunismo o responsabilidad?
GlaxoSmithKline anunció que reduciría el precio de las medicinas en los cincuenta países menos desarrollados a menos del 25% del precio en Estados Unidos y el Reino Unido, que reinvertiría el 20% de los beneficios en esos países en infraestructura de salud y que respaldaría el intercambio de investigaciones sobre enfermedades ignoradas.
Cadbury, con base en el Reino Unido, uno de los líderes históricos en responsabilidad corporativa desde su fundación a comienzos del siglo XIX, anunció una asociación para mejorar las condiciones económicas, sociales y ambientales de los productores de cacao en los países en los que compra, invirtiendo $45 millones de libras esterlinas sobre los próximos diez años. En 2008 invirtió un millón de libras. Sus beneficios netos en el 2008 fueron de unos 650 millones de libras a nivel consolidado (no reporta por separado la línea de chocolate). También anunció que la barra de chocolate mas popular en el Reino Unido será hecha solo con cacao certificado de comercio justo, y anunció una campaña de regalo de bicicletas en Ghana (uno de sus principales proveedores) en función de las ventas en Canadá. Mars, también productora de chocolates y golosinas con base en Estados Unidos, anunció que para el 2020 se asegurará que el cacao que se usa en sus productos sea certificado como sostenible. Unas semanas después de que a finales de 2008 Starbucks fuese objeto de severas críticas por malgastar seis millones de galones de agua al día, la empresa anuncio que en 2009 duplicaría sus compras de café con comercio justo a 40 millones de libras (del 2007 al 2008 las compras se mantuvieron estables).
Estos anuncios se producen en el momento mas álgido de la crisis económica mundial (finales de 2008 y principios de 2009), cuando podría pensarse que la demanda de sus productos puede sufrir, por lo menos en el caso del café, las golosinas y chocolates, ya que la demanda por medicamentos es mas robusta ante la crisis. ¿Hay alguna conexión entre la oportunidad de los anuncios y la necesidad de mejorar la demanda de sus productos ante una situación de crisis?
Las dos empresas que producen golosinas y chocolates son los compradores de cacao mas grandes del mundo y enfrentan un potencial problema serio de oferta. En algunos países de África como Ghana, segundo productor del mundo y uno de los principales suplidores de Cadbury, la producción está cayendo por la migración de los jóvenes a las ciudades en busca de mejores oportunidades económicas. Hay una seria preocupación de los compradores por la oferta y eventualmente por el precio al cual van a tener que comprar el cacao. Por supuesto que la oferta de cacao certificado es todavía un problema más serio. De allí que si estas empresas quieren mantener sus mercados se ven obligadas a apoyar la oferta de cacao (¡Cadbury produce 300 millones anuales de barras de chocolate!). En algunos países como el Reino Unido los consumidores demandan la certificación de comercio justo. Algo parecido sucede con el café, que a pesar de todos los esfuerzos de Starbucks, el mayor comprador de café del mundo, su demanda es tan grande que solo logra comprar menos del 6% de sus necesidades como café certificado con comercio justo. En este caso, el problema no es de oferta, café hay, el problema es que no hay suficiente producción de café certificado, lo que ha llevado a Starbucks a desarrollar programas de apoyo a los productores para que puedan mejorar su oferta. No obstante estos programas son relativamente modestos (préstamos a productores son de US$20 millones anuales).
La iniciativa de GlaxoSmithKline (GSK) parece aun mas laudable. ¿Es como parece a primera vista? En un artículo publicado en Policy Innovations (“GSK voluntary price reduction and patent pooling are not enough”, Christian Barry y Matt Peterson, www.policyinnovations.org ) se hace un análisis mas a fondo de esta estrategia con unas conclusiones sorprendentes. El ingreso per cápita del mas rico de los 50 países menos desarrollados, objeto de la iniciativa, es del 1.6% del de Estados Unidos, y siendo esto un promedio ni que hablar del ingreso de los pobres en ese país. Reducir el precio a una cuarta parte del precio en Estados Unidos es laudable pero insuficiente ya que los habitantes de estos países pagarían un costo muy desproporcionado con respecto a su ingreso. El 20% de los beneficios de la empresa en esos 50 países asciende a unos US$2 millones, que distribuidos entre los 50 países le corresponden a cada uno unos $50,000 en promedio para invertir en infraestructura de salud. En cuanto a compartir información sobre enfermedades ignoradas por la investigación, los autores del artículo señalan que ello solo incluye las patentes en enfermedades raras que ocurren en países en vías de desarrollo, que en general no han sido sometidas a las pruebas clínicas en países desarrollados, lo que es la parte más costosa del desarrollo de medicamentos.
Obviamente que estas contribuciones son mejor que nada, pero la pregunta que nos podemos hacer es ¿Es el costo de estas estrategias elevado para la empresa comparado con el beneficio reputacional que se obtiene de la estrategia? Algunos dirán que la pregunta es subversiva, que hay que aceptar la buena voluntad de la empresa. Cierto es, pero también debemos ver que hay detrás de la estrategia para entender mejor la conducta empresarial si queremos ser efectivos a la hora de promover prácticas responsables. Para ello hay que pensar COMO PIENSA la empresa no como los que viven de ilusiones, pensando que la empresa TIENE QUE ser responsable, cueste lo que cueste. Muy posiblemente, estas estrategias produzcan un beneficio neto a la empresa. Digamos que es un altruismo o responsabilidad rentable.
Sea como sea, si contribuyen al mejoramiento de la calidad de vida, bienvenidas sean. Aun cuando los motivos puedan ser meramente comerciales, el resultado debe ser lo que nos importa. Si las empresas quieren ser responsables por altruismo, bien. Si lo son por convicción, mejor. Pero si solo lo son porque les conviene, bien también. Es mas, ante situaciones de adversidad económica, ya sean de la economía global, ya sean de la nacional, ya sean de la industria, se requiere recurrir al argumento empresarial de que la responsabilidad rinde beneficios. Eso sí, lo importante sería que una vez que se han iniciado estas prácticas, no se abandonen cuando la situación mejore. Esto diferenciaría al oportunismo de la responsabilidad.
La importante es que la responsabilidad no sea efímera y para ello, tarde o temprano, tendremos que recurrir al argumento empresarial de que también es bueno para la empresa. No basta con apelar al altruismo. Muy ilustrativo es el comentario de Rosario Lacal, a cargo de desarrollo de clientes de Telefónica al comentar sobre el descuento en el servicio telefónico para los desempleados en España y la eventual captura y retención de clientes: “Fue una decisión tomada con el corazón y con la cabeza”.
¿Oportunismo o responsabilidad? Lo que debemos juzgar es el resultado: ¿Ganamos todos o solo la empresa? ¿Es sostenible en el tiempo o es efímero?
domingo 12 de julio de 2009
La responsabilidad de la empresa en la encíclica Caritas in Veritate
Sobre la responsabilidad del individuo en la gestión de la responsabilidad de las instituciones.
No se debe olvidar que el mercado no existe en su estado puro, se adapta a las configuraciones culturales que lo concretan y condicionan. En efecto, la economía y las finanzas, al ser instrumentos, pueden ser mal utilizados cuando quien los gestiona tiene sólo referencias egoístas. De esta forma, se puede llegar a transformar medios de por sí buenos en perniciosos……... Por eso, no se deben hacer reproches al medio o instrumento sino al hombre, a su conciencia moral y a su responsabilidad personal y social.
Sobre la visión cortoplacista de muchas empresas y sobre la responsabilidad de la empresa hacia los stakeholders.
Uno de los mayores riesgos es sin duda que la empresa responda casi exclusivamente a las expectativas de los inversores en detrimento de su dimensión social. Debido a su continuo crecimiento y a la necesidad de mayores capitales, cada vez son menos las empresas que dependen de un único empresario estable que se sienta responsable a largo plazo, y no sólo por poco tiempo, de la vida y los resultados de su empresa …………. El mercado internacional de los capitales, en efecto, ofrece hoy una gran libertad de acción. Sin embargo, también es verdad que se está extendiendo la conciencia de la necesidad de una «responsabilidad social» más amplia de la empresa. ……………..se va difundiendo cada vez más la convicción según la cual la gestión de la empresa no puede tener en cuenta únicamente el interés de sus propietarios, sino también el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa: trabajadores, clientes, proveedores de los diversos elementos de producción, la comunidad de referencia…………
Se ha de evitar que el empleo de recursos financieros esté motivado por la especulación y ceda a la tentación de buscar únicamente un beneficio inmediato, en vez de la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, su propio servicio a la economía real.............
Sobre la importancia de la responsabilidad en la cadena de valor, en el offshoring
………no es lícito deslocalizar únicamente para aprovechar particulares condiciones favorables, o peor aún, para explotar sin aportar a la sociedad local una verdadera contribución para el nacimiento de un sólido sistema productivo y social, factor imprescindible para un desarrollo estable.
Sobre el parecer responsable y no serlo.
Hoy se habla mucho de ética en el campo económico, bancario y empresarial. Surgen centros de estudio y programas formativos de business ethics; se difunde en el mundo desarrollado el sistema de certificaciones éticas, siguiendo la línea del movimiento de ideas nacido en torno a la responsabilidad social de la empresa. Los bancos proponen cuentas y fondos de inversión llamados «éticos». Se desarrolla una «finanza ética», sobre todo mediante el microcrédito y, más en general, la microfinanciación. Dichos procesos son apreciados y merecen un amplio apoyo. Sus efectos positivos llegan incluso a las áreas menos desarrolladas de la tierra. Conviene, sin embargo, elaborar un criterio de discernimiento válido, pues se nota un cierto abuso del adjetivo «ético» que, usado de manera genérica, puede abarcar también contenidos completamente distintos, hasta el punto de hacer pasar por éticas decisiones y opciones contrarias a la justicia y al verdadero bien del hombre.
Sobre la responsabilidad de la instituciones financieras en sus decisiones de préstamo e inversión y la compatibilidad del beneficio con las prácticas responsables.
Es ciertamente útil, y en algunas circunstancias indispensable, promover iniciativas financieras en las que predomine la dimensión humanitaria. Sin embargo, esto no debe hacernos olvidar que todo el sistema financiero ha de tener como meta el sostenimiento de un verdadero desarrollo. Sobre todo, es preciso que el intento de hacer el bien no se contraponga al de la capacidad efectiva de producir bienes. Los agentes financieros han de redescubrir el fundamento ético de su actividad para no abusar de aquellos instrumentos sofisticados con los que se podría traicionar a los ahorradores. Recta intención, transparencia y búsqueda de los buenos resultados son compatibles y nunca se deben separar.
Sobre la responsabilidad de las instituciones financieras en la educación de los clientes.
………….. Los más débiles deben ser educados para defenderse de la usura, así como los pueblos pobres han de ser educados para beneficiarse realmente del microcrédito, frenando de este modo posibles formas de explotación en estos dos campos.
Sobre la crítica responsabilidad de los consumidores y de sus asociaciones en la responsabilidad empresarial y de que estén informados para poder ejercerla.
La interrelación mundial ha hecho surgir un nuevo poder político, el de los consumidores y sus asociaciones. Es un fenómeno en el que se debe profundizar, pues contiene elementos positivos que hay que fomentar, como también excesos que se han de evitar. Es bueno que las personas se den cuenta de que comprar es siempre un acto moral, y no sólo económico. El consumidor tiene una responsabilidad social específica, que se añade a la responsabilidad social de la empresa. Los consumidores deben ser constantemente educados para el papel que ejercen diariamente y que pueden desempeñar respetando los principios morales, sin que disminuya la racionalidad económica intrínseca en el acto de comprar. …………… Es de desear un papel más incisivo de los consumidores como factor de democracia económica, siempre que ellos mismos no estén manipulados por asociaciones escasamente representativas.
Y para terminar vale la pena recordar un resumen del papel de los beneficios en la vida de la empresa de la Encíclica Centesimus Annus de Juan Pablo II, de hace mas de 18 años, del 1 de mayo de 1991, que también es muy rica en alusiones a la responsabilidad social de la empresa.
Cuando una empresa da beneficios significa que los factores productivos han sido utilizados adecuadamente y que las correspondientes necesidades humanas han sido satisfechas debidamente. Sin embargo, los beneficios no son el único índice de las condiciones de la empresa…………. Los beneficios son un elemento regulador de la vida de la empresa, pero no el único; junto con ellos hay que considerar otros factores humanos y morales que, a largo plazo, son por lo menos igualmente esenciales para la vida de la empresa.
jueves 2 de julio de 2009
Buenas y “Malas” noticias sobre RSE
El tema de la responsabilidad social está apareciendo con mas frecuencia en los medios de comunicación. Y esto son buenas y “malas” noticias. Buenas porque reflejan el creciente interés de una parte interesada tan crucial para la adopción de prácticas responsables como lo son los medios. Pero “malas” porque ya sea por ligereza o porque son conceptos y situaciones nuevas que los reporteros no dominan, las reportan mal. Este mal reporte no es inocuo y puede llegar a ser contraproducente para el avance de la responsabilidad empresarial al crear impresiones equivocadas.
Comentábamos en un artículo anterior la ligereza y a veces exageración con que se reportan algunas noticias sobre la responsabilidad de las empresas e invitábamos a los lectores a enviarnos sus descubrimientos de estas noticias. Hemos encontrado varias “malas” noticias:
El Financiero de México del 3 de junio de 2009 tenía una noticia con el titular: “PEMEX recibió distintivo” y un subtítulo: “Lo aprueba GRI en responsabilidad social”. Realidad: La calificación GRI a los reportes financieros NO es un distintivo, ni lo aprueba el GRI. La calificación se la auto asigna la empresa en función de lo que cree es el grado de cumplimiento de lo propuesto en las guías de reporte GRI. Y le puede poner un signo “+” si ha tenido alguna forma de verificación independiente de la información presentada, por sencilla que esta sea. Puede poner además “GRI-checked” si le ha enviado con antelación el reporte a las oficinas del GRI y estos acusan recibo. En el GRI no emiten opinión favorable o desfavorable. Que quede claro que no estoy emitiendo comentario alguno sobre el informe de PEMEX, solo que como esta reportado es una “mala” noticia.
En un articulo de Entorno Inteligente (www.entornointeligente.com) sobre la necesidad de medir la RSE, mencionan que “Incluso Forbes y firmas como Global Pulse y el Reputation Institute elaboran Ranking Mundiales de las empresas más responsables.” Como comentábamos en un artículo anterior (“En que se parecen los rankings de RSE a los chismes de infidelidad”, www.cumpetere.blogspot.com) no iba a pasar mucho tiempo antes de alguien llamara a los rankings de reputación, rankings de responsabilidad empresarial, que NO LO SON. Reputación y responsabilidad no es lo mismo, aunque lo segundo puede llevar a lo primero. Por cierto, los tres rankings mencionados en la noticia son el mismo. La revista Forbes publica los rankings del Reputation Institute, elaborados bajo el nombre de Global Pulse. Otra “mala” noticia.
El sitio www.epsocial.es de Europa Press publica comentarios sobre el libro “El negocio de la responsabilidad: Crítica de la Responsabilidad Social Corporativa de las empresas transnacionales” con el titular “Siete de cada diez ciudadanos desconoce el concepto de RSE” Pregunto: ¿Cree Ud. que el 30% de los ciudadanos (en este caso España) lo conoce? Deben vivir en otro país. Lo reto a que mire a su alrededor cuando vaya en el autobús, en el supermercado, en un partido de fútbol y se haga la pregunta ¿tres de cada diez de estas personas conoce el concepto de RSE? El optimismo en estos casos no es buen compañero. Puede hacernos bajar la guardia y pensar que las cosas van bien, cuando la reacción del público consumidor deja mucho que desear como impulsor de prácticas responsables en la empresa. ¡!Ojala que el 30% supiera lo que es la RSE!! Y actuara en consecuencia.
El mismo artículo reporta que el “78% de las empresas españolas publican informes de RSE”. ¡!Que bien!! Ya no tenemos nada de qué preocuparnos, el problema del reporte de responsabilidades está resuelto. Según datos del INE al 2008, en España hay 3.5 millones de empresas, de las cuales más de 110.000 son sociedades anónimas. ¿Publican reportes el 78% de estas empresas? De nuevo, si así fuera, habría muchas razones para el optimismo. Lamentablemente no es así, es una “mala” noticia. Para el año 2008, 129 empresas españolas publicaron informes de sostenibilidad registrados con el GRI, aunque es posible que haya muchas más empresas que no usan los criterios GRI y no los registran. Vale la pena mencionar que el informe original de donde se saca la información (KPMG International survey of corporate responsibility reporting 2008), en España publican reportes el 63% de las 100 mas grandes y es en Brasil donde el número es 78%. Si fuera una “buena” noticia habría especificado que los porcentajes se refieren a las 100 mas grandes empresas del país, no a las “empresas españolas”. Buenas y “malas” noticias.
martes 16 de junio de 2009
Comentarios e intercambio sobre Rankings de RSE
Comentarios
Coincido con el autor en la mayor parte de la argumentación. Los rankings son lo que son: datos de una investigación que ordenan a un grupo de empresas en función de la variable analizada. Por lo que el uso periodístico que se les da a veces no hace justicia a la realidad del dato. Quiero, no obstante, puntualizar sobre lo dicho sobre el Global Pulse, ranking de Reputation Institute. En este ranking se mide la reputación de las empresas más grandes/relevantes en cada país. El criterio de selección de las 600 que entran en el estudio es el de facturación, eliminando empresas no conocidas por el gran público y adaptándolo al tamaño de la economía de cada país en busca de representatividad. El stakeholder analizado en este ranking es población general, en otros estudios analizamos otros públicos. En el caso de España han entrado 15 empresas en la lista de 600. Hemos preguntando a los españoles sobre el grado de admiración y respeto, reputación reconocida, buena impresión y confianza que les merecen y en base a eso hemos desarrollado un ranking de reputación. La reputación son percepciones, y eso es lo que medimos y su sustento es emocional. Además desarrollamos un modelo que explica sus palancas racionales. Los datos son estandarizados para poder realizar comparaciones entre países, pero es cierto que al medir cada empresa sólo en su país de origen, lo que nos dice el estudio es que Mercadona tiene muy buena reputación en España, más que otras empresas similares en otros países, por ejemplo Tesco en el Reino Unido. En el caso de multinacionales el dato hace referencia a sus países de origen. Esto es relevante, porque por ejemplo Nestlé y Danone tienen mejor reputación en España que en los países donde tienen su matriz (la primera en Suiza y la segunda en Francia), incluso mejor que las empresas españolas que lideran el ranking. Si estas empresas hubieran sido medidas en España, probablemente estarían en la parte alta del ranking codeándose con Mercadona y El Corte Inglés (quizá superándolas). En cualquier caso, esta argumentación no le quita validez al ranking, pero sí a algunas interpretaciones que se hacen desde el desconocimiento de lo que significa, lo que, como apunta el autor, puede llevar a titulares erróneos. Con respecto a la metodología del estudio, tengo que indicarle al autor que Reputation Institute siempre se ha caracterizado por su rigor y transparencia, por lo que le emplazo públicamente para discutirla en detalle. No incorpora más corrección que la estandarización de los datos, un simple proceso estadístico que nos permita decir que un 60 en Brasil sea equiparable a un 60 en Estados Unidos. Por cierto, la frase de que la reputación “se construye en años y se pierde en segundos” es una afirmación tradicional que no está soportada en datos. Daría para un nuevo post en que con amplia investigación y muchos casos podría rebatirla.
Preguntas y respuestas a la metodología:
¿Cómo se ha han seleccionado las 15 empresas en España?
El criterio seguido en este ranking es de tamaño, entendido como facturación. Es cierto que se eliminan aquellas empresas que siendo grandes, son desconocidas para el público general por ser completamente BtoB. En el caso de España tomamos las 15 empresas más grandes (fue el número de empresas que se asignó a España en función de la relevancia de nuestra economía) y no hizo falta eliminar ninguna. Se trata de datos de facturación de 2007 que sacamos del listado que publica Actualidad Económica cada año con las principales empresas del país.
¿Son algunas de ellas clientes de Reputation Institute?
Sí, algunas son clientes de Reputation Institute. Esto es normal, pues trabajamos para la mitad del IBEX35, pero no es un criterio para que entren o no en el ranking
¿Cómo se seleccionan los que opinan, cuántos son en España y si todos opinan sobre las 15 empresas?
Es una muestra on-line lo más representativa posible de población general “on-line”, es decir, con acceso a Internet. Se trata de internautas. Esto introduce un sesgo sobre otros estudios que hacemos con muestra telefónica o presencial. El proveedor de campo es un importante panelista internacional que nos ofrece todas las garantías de control de calidad: SSI (Survey and Sampling International). Se obtuvieron 1,750 calificaciones de una muestra de 475 consumidores en Enero y Febrero de 2009. Cada consumidor podía calificar un máximo de cinco empresas que conocieran. Cada empresa tuvo un mínimo de 100 calificaciones.
Si las empresas se seleccionan entre “las mas conocidas” como dice, ¿representa entonces el ranking SOLO a las mas reputadas entre las mas conocidas? Siendo que reputación en este caso es sinónimo de buena reputación, ¿puede el lector llegar a concluir que si una empresa no está en la lista tienen mala reputación?
Si una empresa no está en la lista no quiere decir que tenga mala reputación. El ranking de Forbes contempla a las 200 empresas con mejor reputación (medido entre población general en su país de origen) de entre las 600 más grandes/relevantes en los 30 países donde se realizó el estudio. Cada empresa es medida entre personas que la conocen, por lo que una empresa puede ser muy conocida y tener mala reputación, o por el contrario ser poco conocida, pero muy admirada por la gente que la conoce. Para esto solemos hacer un cuadro en que comparamos el dato de la familiaridad (grado de conocimiento) con el índice de reputación.
Si se seleccionan las mas conocidas, ¿no hay un sesgo hacia empresas de productos de consumo masivo (bancos, empresas de comercio minorista, comunicaciones, etc..)? ¿No “discrimina” esto al resto de empresas?
Como ya he dicho, no existe tal sesgo. Lo que sí es cierto es que hay sectores más valorados que otros entre población general, por lo que suelen recibir puntuaciones más altas, como los productos de consumo, retail, electrónica, …; mientras que otros son generalmente peor valorados como por ejemplo telecomunicaciones, banca, utilities, seguros, construcción, …
Estoy consciente de que hay empresas conocidas que tienen mala reputación, pero ¿No hay una estrecha correlación, en el sentido estadístico, entre reputación y conocimiento? ¿No tiene el proceso de elección un sesgo innato?
Estoy totalmente de acuerdo con la afirmación. Existe correlación entre reputación y familiaridad. De hecho la visibilidad es uno de los requisitos para ganar reputación a los que hace referencia Charles Fombrun en su libro “Fame & Fortune”. Vuelvo a recalcar que para este ranking el grado de conocimiento no es el criterio de elección, pero puestos a comentarlo, en mi opinión sí lo podría ser, y si la lista de empresas medidas fuese suficientemente amplia podríamos decir que las que lideran el ranking son las que tienen mejor reputación entre población general (asumiendo que las empresas que no salen son simplemente poco relevantes aunque pudieran tener muy buena reputación entre un grupo muy pequeño de ciudadanos). Ya digo que no es el caso del Global Pulse, donde sólo se miden la más grandes originarias de cada país. El año pasado hice una prueba en España mezclando criterios de familiaridad y tamaño y el resultado fue muy interesante, si quieres lo comentamos.
El gran problema de estos rankings es que se induce la idea entre el público que las empresas listadas son “mejores” que otras, cuando la metodología no mide esto en absoluto.
Estoy totalmente de acuerdo con tu afirmación. Yo siempre trato de ser muy cuidadoso a la hora de verbalizar las conclusiones, pero es fácil encontrarse con interpretaciones absolutamente exageradas, como muy bien ilustrabas en tu artículo, comparándolas con los rumores infundados. No obstante, quiero recalcar que nunca estamos diciendo que las empresas del ranking son las mejores. Publicamos los nombres de las más admiradas dentro del listado total de las más grandes. Esto es algo relevante en todo caso. Mercadona y El Corte Inglés son las empresas que salen mejor en el ranking compitiendo con grandes empresas españolas de otros sectores. Puedo afirmar que no necesariamente son las empresas con mejor reputación en España, pues en otros estudios hemos visto que multinacionales como Nokia, Sony, Danone, Nestlé, Mercedes o BMW obtienen puntuaciones más altas entre los españoles.
Finalmente te diré que para nosotros la publicación periódica del ranking es un medio de comunicación y sensibilización sobre la gestión de la reputación corporativa, pero el trabajo que hacemos para nuestros clientes va mucho más allá, analizando las palancas que les hace mejorar trabajando desde la realidad (el negocio) y la comunicación. Por otra parte, se trata de un ranking de reputación (percepciones) y no de responsabilidad social (realidades), por lo que tampoco se puede afirmar que quien lo lidera es “mejor”, sólo podemos decir que es “más admirado”. La publicación de un ranking genera notoriedad y diálogo, como el que estamos teniendo ahora nosotros dos, pero yo estoy mucho más interesado en demostrar a las empresas que hacer las cosas bien (con criterios de sostenibilidad) no sólo es bueno en sí mismo, sino que además aporta resultados de negocio y nuestras investigaciones son capaces de demostrarlo. Ese es nuestro granito de arena a la comunidad de la RSE.
Supongo que sus valoraciones se promedian. ¿Hacen algún análisis de la varianza sobre los promedios para cada empresa (para ver que tan consistente o dispersa es la opinión sobre la empresa)?
Sí lo hacemos en los trabajos que desarrollamos para nuestros clientes. Es muy relevante para ver cómo se puede influir en el cambio de comportamiento de los “fence sitters” (los que no tienen una valoración especialmente alta o baja sobre una empresa. También sirve para ver que hay empresas que generan actitudes más extremas hacia ellas y otras reciben actitudes más indiferentes o intermedias.
lunes 8 de junio de 2009
No jurarás en vano
El profesor Sumantra Ghoshal fue uno de los mas reconocidos críticos de las enseñanzas en las escuelas de negocios (la revista The Economist lo reconoce como un “guru” de la gerencia). En uno de sus mas conocidos artículos, publicado después de su muerte, comentando los problemas de hacer de la gerencia una “ciencia” afirmaba que “las escuelas de negocios han liberado, activamente, a sus estudiantes de cualquier sentido de responsabilidad moral”. (“Bad management theories are distroying good management practices”, Academy of Management Learning and Education, Vol 4, no. 1, 2005) Obviamente que esta es una posicion extrema, pero que los eventos recientes le estan dando validez.
Pero como dice la sabiduría popular, como no hay mal que por bien no venga. La crisis de irresponsabilidad esta incitando reacciones responsables, que ojalá no sean efímeras y no se olviden cuando pase la crisis. En este sentido llega otra noticia alentadora. El New York Times del 29 de mayo de 2009 publica un reportaje sobre el “Juramento del M.B.A” (www.mbaoath.org) en la escuela de negocios de Harvard de actuar ética y responsablemente, salvaguardando los intereses de los accionistas, empleados, clientes y de la sociedad en general. Pero aun esta buena noticia tiene su parte pesimista: solo 160 los cerca de 800 graduandos la firma. Esperemos que con la publicidad estos números de adherentes mejore.
Puede ser el precursor de un eventual juramento para ejecutivos como el juramento hipocrático de los médicos o el juramento de los abogados para cumplir las leyes. Este juramento para ejecutivos había sido propuesto por dos profesores de Harvard, Rakesh Khurana and Nitin Noria en abril de 2008 en "Should Managers Have a Green Hippocratic Oath?" (www.hbrgreen.org/2008/04/should_managers_have_a_green_h.html). Esta idea fue reiterada en España por el profesor Angel Cabrera Izquierdo en su artículo “Un nuevo código ético para el capitalismo”, publicado el 2 de marzo de 2009 en El País. La escuela que dirige el Prof. Cabrera Izquierdo, Thunderbird School of Global Management, en Glendale, Arizona, ya tiene un juramento para los estudiantes desde 2006.
Considerando la posibilidad de que se llegue a requerir este juramento, es de notar que los gerentes o directores de empresa son una “profesión” que no requiere de certificación de competencia profesional, ni tienen código de ética específico, como sí lo requieren o tienen las profesiones de médico, abogado, enfermera, ingeniero, entre otras. A lo mejor hay que empezar por hacerlo una profesión certificable. Algunos toman decisiones que afectan a las personas directamente relacionadas, pero otras, como hemos visto en la crisis financiera, afectan a muchas personas que nada tienen que ver con la empresa y sus decisiones. Estas decisiones tienen un carácter sistémico, con regulación, si la tienen, de carácter nacional o regional, pero de impacto global.
Es buena noticia que los estudiantes hagan el juramento de graduación y mas específicamente el del M.B.A. ¡Cuán deseable es que las universidades y escuelas de negocios de España y de América Latina adopten estas ideas!
Este juramento de los estudiantes, junto a profundización de la enseñanza en las escuelas de negocios, la profesionalización de la gerencia y el juramento hipocrático para los gestores de empresa, nos podrían llevar a prácticas mas responsables en las empresas. Y sobre todo, hay que seguir trabajando en el tema de incentivos, principalmente en los financieros, alineándolos con las prácticas responsables.
La crisis debería traer avances en este sentido.
martes 26 de mayo de 2009
¿En que se parecen algunas noticias de RSE a la realidad?
Acabamos de ver un nuevo caso. Gallup Consulting con motivo de la V Cumbre de Presidentes del Hemisferio Occidental realizo una encuesta de opinión sobre la RSE en América Latina. Una revista de la región, América Economía, reportaba los resultados de la encuesta con el titular “Las empresas de la región no aplicarían la RSE” y un subtitular “un estudio ........... reveló que la mayoría de las firmas privadas no invertirían en el desarrollo de sus funcionarios ni ofrecerían oportunidades de crecimiento.” Y en el texto decía que “Un reciente estudio ........ que midió el impacto de las acciones (énfasis añadido) de Responsabilidad Social de Empresas privadas de 20 países de América Latina, reveló que una gran parte de las grandes compañías no tendría interés en potenciar el desarrollo sustentable” .
Esta noticia fue reproducida y comentada en otro medio con aseveraciones como “Esto significa, creo, que una parte importante de los empresarios todavía no entienden, o quieren entender, la responsabilidad social que tienen, y más aún, la relevancia que tiene el desarrollo sustentable en todos los sentidos”.
Supongo que a estas alturas el lector pensará de que se trataba de una encuesta entre dirigentes de empresa sobre sus prácticas responsables, o sobre el impacto de sus acciones en el desarrollo y que lamentablemente su adopción en América Latina parece que es lamentable.
Si fuera cierto serían noticias muy preocupantes.
Sin embargo si uno se remite a la nota de prensa original de Gallup se observa que la encuesta fue efectuada en base a entrevistas cara a cara a 500 personas mayores de 15 años en cada país[1]. Es de suponer que la gran mayoría que trabaja lo hace en empresas micro, pequeñas o medianas (el 99% de las empresas de la región, con mas del 60% del empleo) y que muy posiblemente sepan poco de las practicas responsables de las grandes empresas (que es a lo que se refería la encuesta). Dado el tenor de las preguntas, las respuestas pueden reflejar mas una frustración o deseos que un conocimiento de la realidad empresarial. La preguntas eran, entre otras, “¿Cree Ud. que las empresas deberían invertir mas en el desarrollo de sus empleados?”, “¿Cree Ud. que las empresas están comprometidas a hacer un impacto positivo en la calidad de vida de los consumidores?”
Siendo una encuesta a personas en la calle está claro que los resultados no permiten inferir que “........ una gran parte de las grandes compañías no tendría interés en potenciar el desarrollo sustentable” o que “una parte importante de los empresarios todavía no entienden, o quieren entender, la responsabilidad social que tienen”. ¿Será que los que reproducen las informaciones tienen ideas preconcebidas?
Es posible interpretar las respuestas a esas preguntas como la percepción o las expectativas de la ciudadanía sobre algunos aspectos de las prácticas responsables de las grandes empresas. Pero de allí a decir que las empresas no tienen interés o que sus ejecutivos no entienden, hay un gran trecho. Es posible que sea verdad, pero los resultados de estas encuestas no permiten llegar a esas conclusiones. Lo que sí es cierto es que la transmisión de las noticias deja mucho que desear y estas tergiversaciones no le hacen bien a la promoción de las prácticas responsables.
Para apreciar las distorsiones que se pueden introducir a medida que se reportan, vale la pena destacar que el titular de la nota de prensa original de Gallup era “El sector privado tiene un importante papel que jugar” y el subtitular “Las percepciones sobre las empresas resaltan la necesidad de prácticas responsables” lo que es consistente con el objetivo y resultados de las encuestas. Adicionalmente, la nota concluye con la salvedad “...en adición a errores de muestreo, la redacción de las preguntas y las dificultades prácticas en la ejecución de la encuesta pueden introducir errores y sesgos en los resultados de las encuestas de opinión pública”.
Aquel tipo de reportajes y transmisión de noticias, aprovechando el eficaz y rápido medio electrónico, está incorporando malas interpretaciones, voluntarias o no, que deben evitarse. De la misma manera que debemos reportar practicas engañosas de las empresas (los lavados de imagen, “greenwash”), creo que también debemos informar sobre estos reportes imprecisos.
Me propongo continuar informando sobre ellos e invito a los lectores a hacerme saber (antoniov@cumpetere.com ) de los casos que detecten para combinarlos y reportarlos en futuros artículos. A lo mejor podemos contribuir a un mejor entendimiento y conocimiento de las prácticas responsables de las empresas.
[1] Gallup me informa que la muestra total fue de mas de 1.000 personas en cada país, excepto en Haití y Trinidad Tobago que fue de 500, para un total de 19.000 entrevistas
lunes 11 de mayo de 2009
¿En que se parecen los Rankings de RSE y los chismes sobre infidelidades?
Fulanito 1 a fulanito 2: A la hora de la comida vi a Juan y Josefina salir de la oficina.
Fulanito 2 a fulanito 3: Me dijeron de Juan y Josefina salen juntos a comer
Fulanito 3 a fulanito 4: Me dijeron que Juan y Josefina tienen un romance
Fulanito 4 a fulanito 5: Juan y Josefina se van todos los días al mediodía a ..........
Y así sucesivamente. Pasamos de una salida al mismo tiempo de la oficina a tener un affaire. Moral de esta historia: Si tiene enemigos no salga de la oficina al mismo tiempo que Josefina..... o que Juan.
Se puede hacer mucho daño, pero como nos divierte, lo difundimos. La reputación se construye sobre años y se pierde en segundos. Hablando de reputación, el Reputation Institute (RI) acaba de publicar un ranking de las empresas con mejor reputación. Podría ser reportado mas o menos así:
Medio 1: Reputation Institute hizo una encuesta en 32 países sobre 600 empresas seleccionadas y publicó el ranking de la percepción de su reputación. Lo encabeza la empresa Ferrero de Italia.
Medio 2 que leyó el medio 1: Se publicó el ranking de las empresas de mas reputación del mundo.
Medio 3 que leyó el medio 2: Las empresas de nuestro país entre la mas responsables del mundo
Empresa 1: Somos la mejor empresa del país.
Veamos los hechos para ver si se justifican las conclusiones que con el tiempo se van tergiversando. El estudio se hace con una encuesta sobre 600 empresas en 32 países, un promedio de 20 empresas por país. El ranking se saca de encuestar a 100 personas que dicen conocer la empresa, pero que no conocen o no responden sobre las demás 599, a menos que también la conozcan. Solo pueden opinar sobre las empresas en su país, que conozcan. En ranking de cada empresa en cada país se “corrige” para compensar las opiniones en países que tienden a ser duros con sus empresa y así poderlas comparar de país a país. Se hacen preguntas referentes a confianza, estima, admiración y si le cae bien. Muy probablemente las respuestas se basan en que empresas te caen bien, ya sea por el producto que hacen, porque conoces a alguien, porque has oído decir algo sobre ella, y a lo mejor porque eres su cliente. En Iberoamérica entre las primeras 200 hay 10 de Brasil (puestos 3 y 4 y 4 en las primeras 30), 6 de México y 4 de España y ninguna en Chile (los cuatro países cubiertos). ¿Son las empresas de Brasil mas reputadas que las de España o es que los brasileños valoran mejor a sus empresas en concursos internacionales (véase nuestro artículo anterior sobre los premios a los reportes de sostenibilidad del GRI)?
¿Puede de estas preguntar llegarse a la conclusión de que la empresa es “la mas responsable”, la “mejor”? Hay un gran trecho entre ser la mejor, o la mas responsable o la calificada como la de mejor reputación entre consumidores de entre 600 empresas. ¿Se puede comparar la reputación de Ferrero vista por los italianos con la de Amazon vista por los estadounidenses?. ¿No hay una diferencia cultural en la percepción de la reputación empresarial? Se puede comparar la reputación de una empresa con contacto con consumidores, como El Corte Inglés, con una como CEMEX que mayormente se maneja con otras empresas?. No debería sorprender que el sector mas “reputado” es el de bienes de consumo.
¿Son 600 empresas en 32 países “el mundo”? ¿Dónde están los demás millones de empresas? Donde están los demás 140 y pico de países. Alguno dirá que se evaluaron a los que importan y no hay que perder el tiempo con empresas y países menores. ¿Se puede concluir, como hacen algunos medios que tal o cual empresa es mejor, o que es la “mejor de España”, o la “mas responsable de España”? No, en todo caso fue la que mayor calificación obtuvo entre las empresas españolas, basadas en preguntas sobre confianza, estima, admiración y si les cae bien. Y hay que recordar que esto son encuestas nacionales que se consolidan en un ranking internacional.
Quiero aclarar que aquí no estoy criticando el valor de estos rankings. Como dice la famosa frase en mercadotecnia, “la precepción es la mas real de las realidades” y todos actuamos en base a percepciones. De allí que las empresas deben construir esas reputaciones para influenciar las percepciones y por ende la realidad. Pero no olvidemos la segunda parte de la frase de mercadotecnia“...pero nada destruye mas una buena percepción que una mala realidad”.
Lo que sí estamos cuestionando es llevar estos rankings a como si fueran “el mundo”, el mezclar reputaciones de una empresa en un país con otra empresa en otro país, de hacer estos ranking un sinónimo de “mejores” en un sentido general, o las “mas responsables” como lo presentan algunos. Lo que es cierto es que, usando una metodología especifica, no exenta de problemas, han sido catalogadas por el RI como las de mayor reputación en sus respectivos países. El ranking parece ser mas bien el de “las mas conocidas” y que no sean malas. Hay que aclarar que siendo RI una empresa con fines de lucro no da muchos mas detalles sobre la metodología. Por cierto, en la misma página del RI en que se hace el anuncio, se anuncian la venta de reportes especializados a cada empresa de la muestra y servicios de consultoría para mejorar la reputación de su empresa.
En este mismo orden de ideas, el año pasado, después de la publicación de los índices de Competitividad Responsable de Accountability, un periodista reportaba que “Colombia ocupa el sexto puesto........ en la inclusión de programas de RSE en la empresa” El índice de Competitividad Responsable no se refiere a “la inclusión de programas de RSE en la empresa”. Es un índice de muchos índices que pretende reflejar las condiciones para hacer negocios en los países, e incluye la situación de los países en temas ambientales y sociales, pero no tiene nada que ver con inclusión de programas de RSE en la empresa, ni recopila información a nivel de empresas. Pero la noticia parecía mas interesante reportada así.
Reportar rankings tiene un gran atractivo. Se diseminan como los chismes de infidelidad, rápido y con regodeo. Pero como estos chismes, se repiten sin analizar su veracidad. Si Juan y Josefina salían de la oficina al mismo tiempo debe ser que tienen un affaire. Pero si es verdad, ¡!que vengan con pruebas!!
En un próximo artículo escribiremos sobre problemas semejantes en muchos de los premios sobre RSE.