domingo, 14 de diciembre de 2014

¿Es conveniente para una empresa pertenecer a un índice de sostenibilidad?



Para muchos debe parecer obvio que una empresa quiera pertenecer a un índice de sostenibilidad.  Representa un reconocimiento independiente de su responsabilidad ante la sociedad. Si bien esto es deseable, conlleva también costos y riesgos, no todo son beneficios.  En este artículo analizamos algunos de estos costos, riesgos y beneficios. [1]

I.              Antecedentes

En la actualidad existen varios centenares de índices de sostenibilidad con una explosión en los últimos años.  La gran mayoría son de tipo especializado, que cubren empresas en sectores o subsectores específicos, como por ejemplo empresas que destacan el cambio climático, o la conservación de energía, o que destacan por su gobierno corporativo, entre muchos otros temas. Pero los más conocidos son los más generales, que incluyen gran variedad de aspectos sociales, medioambientales y de gobernanza corporativa.  De estos los más conocidos son las familias de índices del Dow Jones Sustainability Index y del FTSE4Good Index.




Algunos índices se limitan a empresas que cotizan en bolsas específicas, otros incluyen empresas de múltiples bolsas de valores.  Lo que tienen en común es que las empresas incluidas son transadas en bolsas, con suficiente liquidez como para que los inversionistas puedan comprar y vender libremente, con precios determinados libremente.  No se incluyen empresas en manos privadas o con bajos porcentajes del total de acciones en poder del público.

En general los índices de sostenibilidad han sido desarrollados para satisfacer las necesidades de la industria de la inversión socialmente responsable, SRI, que los utiliza como indicadores de las empresas responsables que podrían incluir en sus carteras, sin necesidad de hacer ellos sus propios análisis de su sostenibilidad.  De allí la multitud de índices para satisfacer las demandas de los diferentes grupos de inversionistas responsables.

En España hay un índice de sostenibilidad creado en el 2009, el FTSE4good IBEX, que pertenece a la familia de índices del FTSE4good, integrada además por los de muchas otras bolsas de valores en países desarrollados.  En América Latina sólo hay dos bolsas de valores con índices de sostenibilidad, BM/FBovespa en Sao Paulo (desde 2005) y la de México (desde 2011).  La Bolsa de Santiago de Chile estaba preparando su índice durante 2014.

II.            ¿Qué son los índices de sostenibilidad?

Los índices son una valoración ponderada de los precios en bolsa de un grupo de empresas que han sido seleccionadas después de hacer una evaluación de sus prácticas responsables, en uno o más aspectos.  Esto es común a todos los índices.  Sin embargo, cada índice usa sus criterios de evaluación de estas prácticas, que prácticas considera, como las cuantifica, que importancia relativa le concede a cada una de las decenas y decenas de prácticas o indicadores evaluados, sus criterios de inclusión y exclusión, modalidades de ponderación, entre muchos otros aspectos.  Y estos criterios y metodologías suelen ser confidenciales. De allí que las empresas incluidas en los índices pueden ser muy diferentes.  No hay uniformidad de criterios[2].  Una empresa puede salir de un índice y entrar en otro.

Lo que tienen en común los índices es que pretenden representar empresas que, de acuerdo a sus criterios, pueden ser consideradas “sostenibles” (aunque esto puede querer decir cualquier cosa).

III.         ¿Para qué sirven los índices de sostenibilidad?

Los índices tienen diferentes usos para los diferentes usuarios.  Los principales usuarios son los inversionistas que quieren conformar sus carteras de inversión responsable.  Pero también puede ser de utilidad para los gobiernos en el establecimiento de políticas públicas, para la sociedad civil en sus labores de seguimiento y control de la responsabilidad social y ambiental de las empresas, para el público en general que desea tener información sobre la sostenibilidad de las diferentes empresas. Lamentablemente la información sobre los componentes de los índices suele ser muy costosa, solo al alcance de grandes inversionistas.  Pero uno de los usuarios más interesados son las mismas empresas que pertenecen, han pertenecido o quieren pertenecer a un índice, que los pueden utilizar como instrumentos de mejora de sus prácticas, y en algunos casos, como instrumentos de gestión de la reputación[3].


IV.           ¿Cuáles son los costos, beneficios y riesgos de pertenecer a un índice de sostenibilidad?

1.     Ventajas de querer pertenecer

El proceso de aplicar a un índice de sostenibilidad de por si contribuye en gran medida al avance de la sostenibilidad de la empresa.  El proceso es sumamente complejo ya que la empresa debe completar la aplicación, respondiendo y anexando información sobre una multitud de facetas de la sostenibilidad.  Esto fuerza a las empresas a hacer una extensa investigación interna sobre sus prácticas que, por lo menos al principio, están dispersas y es muy posible que casi nadie en la empresa, ni siquiera al más alto nivel, tengan conciencia de la amplitud de las acciones involucradas. 

Los cuestionarios suelen ser una excelente hoja de ruta.  Les permite a las empresas ver las deficiencias que tienen y desarrollar estrategias y prácticas de sostenibilidad para vencerlas, ayuda a coordinar las diferentes unidades, fuerza la comunicación con los stakeholders, permite articular mejor la estrategia y determinar lo que es considerado material o importante para los inversionistas, sobre todo los institucionales.  Adicionalmente, la retroalimentación que reciben de los gestores del índice es muy valiosa para mejorar esas prácticas.  Y todo este proceso ayuda a los promotores internos de la sostenibilidad a que les presten atención, la prioricen y posiblemente les asignen mayores recursos. Son los principales interesados en que la empresa se postule y califique.

2.     Ventajas de pertenecer

También es importante entender por qué las empresas quieren ser miembros.  Presumiblemente, la inclusión en el índice debería mejorar las prácticas responsables de las empresas, mejorar su liquidez bursátil, mejorar el acceso a los mercados financieros y, a lo mejor, hasta su rentabilidad en bolsa.  En un estudio detallado del índice de sostenibilidad de la bolsa de Sao Paulo, que llevé a cabo en el 2010 pude constatar que en efecto, las prácticas responsables de las empresas tienden a mejorar al ser incluidas en el índice y a deteriorarse al ser excluidas, aunque que su inclusión no tiene afecto  sobre su liquidez bursátil ni sobre su acceso a los mercados financieros.  De cualquier manera para la inclusión sea beneficiosa en los mercados financieros estos tienen que apreciarlo.  En la gran mayoría de los mercados en vías de desarrollo esto no lo es.  Tendría el potencial de hacerlo si la empresa cotiza en bolsas de mercados desarrollados y tiene amplia liquidez bursátil, con un elevado porcentaje de sus acciones en poder del público inversionista[4]

En muchos otros estudios no se ha llegado a una confirmación sobre si la inclusión en un índice hace que su rentabilidad en bolsa sea superior a la de las empresas no incluidas.  En algunos estudios parece que sí, en otros que no.  Puede ser que sean las más rentables las que hacen los esfuerzos por estar  en los índices y no que el estar en el índice aumenta su rentabilidad en bolsa. 

Para algunas empresas muy visibles para el público la inclusión puede ser una fuente de reputación, lo cual mejora la aceptación de la sociedad y aumenta el valor de los activos de empresas que pueden conducir a mejores precios en caso de fusiones o adquisiciones de otras empresas.  En el caso de muchas multinacionales, sobre todo en sectores industriales con riesgos reputacionales en sostenibilidad, no les queda más remedio que intentar entrar en los índices más prestigiosos para tener visibilidad en los mercados de la Inversión Socialmente Responsable y los tradicionales.

3.     Riesgos de pertenecer

Pero esto no es para todo tipo de empresas.  El costo de aplicar y mantenerse en un índice es sumamente elevado, sobre todo por los sistemas de gestión de los que hay que disponer y el esfuerzo sostenido que ello requiere.  En un índice como el Dow Jones, que es “best in class”, donde se compite para su inclusión con otras empresas en el mismo sector, se puede salir porque otra empresa entra con una mayor calificación  Aun a pesar de haber mejorado en sostenibilidad, otra empresa de la misma industria puede haber mejorado más y desplazarla. La salida puede tener efectos negativos.  Algunos inversionistas institucionales requieren tener en la cartera empresas que están en los índices y pueden tener que venderlas si salen del índice.

Un efecto secundario negativo es que el índice puede terminar dictando la estrategia de sostenibilidad de la empresa.  Una vez que se está en el índice la empresa puede llegar a priorizar las actividades que tienen más puntuación en el índice, aunque estas actividades puede que sean menos prioritarias en el contexto y momento en que se encuentra la empresa.  Se gestiona la sostenibilidad para mantenerse en el índice, no necesariamente para gestionar sus impactos positivos y negativos ante la sociedad o de cómo puede mejorar su contribución al desarrollo económico y social del país.  Es un riesgo que tiene que gestionarse. El índice no debería ser el director de sostenibilidad de la empresaLo que es material en la sostenibilidad de la empresa lo dictan los stakeholders, no los constructores de índices.

V.             Comentarios de cierre

Pertenecer a un índice de sostenibilidad, sobre todo uno mundial, no es una panacea ni es algo que deben buscar todas las grandes empresas, es muy costoso y se deben evaluar los costos, beneficios y riesgos para la empresa. Para algunas valdrá la pena, para otras no.  Para algunas la presión de algunos stakeholders es determinante, para otras lo es el deseo de mostrarse como parte de la élite en sostenibilidad para contrarrestar aspectos reputacionales potencialmente negativos de la industria en que operan, por ejemplo, petróleo, cemento y tabaco. En un índice como el Dow Jones, que tiene todo tipo de sectores, hay empresas de estas industrias consideradas como “sostenibles”.  Y por ser del tipo “best in class” alguna de ellas debe ser líder de su sector.  En índices sobre temas específicos de ASG y en índices generales pero que comparan las empresas con todas las demás este fenómeno no ocurre.

En toda América Latina solo 15 empresas pertenecen al Dow Jones Sustainability Index, en su versión mundial, de las más de 1.500 que cotizan en bolsas locales e internacionales, 6 son de Colombia y 9 de Brasil.  De España pertenecen al índice solo14.  Aun considerando otros índices, son un club muy exclusivo.

¿Vale la pena todo el costo y esfuerzo por pertenecer a un índice de sostenibilidad?  Sólo para muy pocas empresas.




[1] Este artículo fue publicado en AgoraRSC el 10 de diciembre de 2014 y partes habían sido publicadas en un número especial sobre el Dow Jones Sustainability Index de la Revista RS (Responsabilidad y Sostenibilidad) de Colombia, en octubre de 2014.

[2] En junio del 2011 se constituyó una organización de la sociedad civil, el Global Initiative for Sustainability Ratings, GISR, que tiene como objetivo establecer principios, criterios y acreditación de los ratings de sostenibilidad. El objetivo no es uniformar los ratings de sostenibilidad.  Los Principios ya han sido publicados (el suscrito fue miembro del Consejo Directivo durante 2012 y 2013).  Para más detalles pueden ver mi artículo ¿Son confiables los ratings de sostenibilidad?

[3] El lector interesado puede ver más detalles en mi artículo ¿Para qué sirven los índices de sostenibilidad?

[4] El lector interesado puede leer un análisis de estos temas en mi artículo Sustainability indices in emerging markets: impact on responsible practices

viernes, 12 de diciembre de 2014

Citas citadas en mi cuenta de Twitter: Tercera parte de tres…. O cuatro


Reproduzco las citas que he citado en m cuenta de twitter en los últimos (abril-noviembre 2014). Seguro que no te diste cuenta que son casi 100.  Las partes Primera y Segunda las puedes ver pulsando esos nexos.






“La derrota no es el peor de los fracasos.  No haberlo intentado es la verdadera derrota"
George Woodberry, (1855-1930)

Estar vencido es una situación temporal.  Lo que lo hace permanente es rendirse.  Marilyn vos Savant. (1946--)

Orden y simplificación son los primeros pasos para el dominio de un tema. Thomas Mann (1875-1955)

“La vida se mueve muy rápidamente.  Si no te paras y miras a tu alrededor de vez en cuando se te puede pasar”. Ferris Bueller en su película

Una vida consumida en cometer errores es no solo es más honorable, sino que es más útil que una no haciendo nada George Bernard Shaw

“Yo estudio no para saber mas, sino para ignorar menos” Sor Juana Inés de la Cruz, (1651-1695)

Y Yo añado:  Era un experto hasta que empecé a aprender.

No puedes librarte de ti mismo moviéndote de un lado para otro. Ernest Hemingway

Los que malgastan el tiempo son los primeros en quejarse de que no lo tienen, Jean de la Bruyere,1688

La realidad es la principal causa del stress ………….. para aquellos que la viven.  Lily Tomlin, comediante.

El que tiene tiempo y busca el tiempo pierde el tiempo, William Canden 1605

La verdadera felicidad esta en ……disfrutar  el presente sin una ansiosa dependencia del futuro,  Seneca (4 AC-65)

"Más vale a un hombre tener la boca cerrada y que los demás le crean tonto, que abrirla y que los demás se convenzan de que lo es" Pitágoras

Los verdaderos amigos te apuñalan de frente.  Oscar Wilde

Los conductores se clasifican en dos clases:  Imbéciles los que no te dejan adelantarlos y Animales los que te adelantan.

Los viejos lo creen todo, los adultos sospechan de todo, los jóvenes los saben todo. Oscar Wilde.

El colmo:  Estoy preocupado de no estar preocupado.

Jesús tuvo 12 seguidores, uno lo traicionó y 11 lo abandonaron, pero su mensaje sigue. Lo q importa no es número seguidores, es el impacto.

Cuando era joven creía que el dinero era lo más importante en la vida.  Ahora que soy viejo lo sé. Oscar Wilde.

A todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará, y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Lucas 12-48

Un poco de sinceridad es peligroso.  Mucha es absolutamente fatal. Oscar Wilde.

La cultura empresarial se merienda a la estrategia. Peter Drucker. ¿Válido para la sostenibilidad?


Los prejuicios son tu ventana al mundo, hay que limpiarla de vez en cuando para que entre la luz. Isaac Asimov (1920-1992) Autor.


domingo, 7 de diciembre de 2014

La RSE en América Latina


El periódico Cinco Días de España publico el 28 de noviembre de 2014 un suplemento especial sobre RSE (o RSC) con cuatro artículos, uno de los cuales se refiere a América Latina.  Para extraer de algunas citas me pidieron que respondiera a las siguientes preguntas.  He creído conveniente publicar en mi blog la totalidad del texto para una mejor apreciación del mensaje, en particular contrarrestar otras opiniones vertidas en el artículo que considero muy optimistas sobre la realidad de América Latina.  El encontrar ejemplos de algunas prácticas, en algunas empresas, no justifica  extrapolarlo al resto de empresas  de la región.




¿Qué diferencias fundamentales hay entre la RSE de Latinoamérica y Europa? (Sectores a los que se orientan, enfoque, etc.)

La responsabilidad de la empresa ante la sociedad es la misma en todas partes (gestión de sus impactos directos e indirectos, pasados, presentes y futuros de sus actividades sobre la sociedad y el medio ambiente) pero como esta gestión no puede ser total o perfecta, en la práctica su implementación es parcial.  Depende de lo que la empresa considere sus “impactos” y de sobre quién/qué cree que los tiene y de su decisión de hacer algo al respecto, sobre todo si nadie lo exige.

Por ello la implementación varía de país a país, de lugar a lugar, de acuerdo a las expectativas de la sociedad sobre el papel de las empresas, sobre sus necesidades, la cultura local, las percepciones que la sociedad tiene de la empresa y las instituciones y leyes que la exigen, incluyendo el desarrollo de la sociedad civil y de los consumidores y clientes.  Estas características en Europa Vs. América Latina hacen que las prácticas responsables sean muy diferentes.

En América Latina, por necesidades y expectativas, se enfatizan las condiciones labores, el empleo de colectivos menos favorecidos, la filantropía, el desarrollo comunitario, incluyendo salud y educación, aunque muchas veces estas actividades no sean consecuencia del impacto de su actividades y se conviertan más en demostraciones de solidaridad con la problemática local ante  la falla de los gobiernos, particularmente los locales.  La verdadera RSE se distorsiona y se adapta en función del entorno en que la empresa actúa.

La voluntariedad o discreción de la empresa juega un mayor papel en América Latina que en Europa ante la falla de las leyes y de las instituciones de supervisión y control y la indiferencia o ignorancia de los consumidores y clientes.  Cumplir con la ley y regulaciones es una gran parte de la RSE en Europa, pero en AL no basta, por ser estas y sus instituciones insuficientes para tener empresas responsables.

Los aspectos ambientales (salvo en las empresa de gran impacto: industria extractiva) son de menor importancia relativa que en Europa.  El tema de reportes de sostenibilidad es de mucha menor importancia.  Los temas de gobernanza corporativa también son de menor importancia, salvo para el 0.05% de las grandes empresas (recordemos que en AL más del 99.5% son PyMES y de estas la inmensa mayoría son familiares).

En Europa se enfatiza mucho más el origen y forma de producción de los bienes y servicios, se pone más énfasis en la cadena de valor de la producción.

Lamentablemente para muchos cronistas pareciera que lo único que existe es ese 0.05% de empresas que en cierta forma tienen un comportamiento relativamente homogéneo con sus contrapartes en otras partes del mundo y se toman como ejemplos de una situación que no es representativa de la realidad.

¿Qué países están más avanzados?

En general el país más avanzado y con mucha diferencia es Brasil, que tiene una tradición de preocupación por temas sociales y ambientales y donde ha habido liderazgo empresarial, en parte por la existencia de un gran número de grandes empresas.  Colombia está haciendo grandes progresos, apoyado en la responsabilidad que han asumido muchas empresas de paliar los impactos del conflicto armado y el gran desarrollo reciente de la industria extractiva, con su extenso impacto social, ambiental y económico y las expectativas que ello despierta en la población, además del buen grado de desarrollo legal e institucional del país.  México también tiene cierto grado de desarrollo derivado en parte del liderazgo de algunas empresas y su proximidad al mercado de EEUU que a veces demanda responsabilidad en la producción.  Chile y Perú tienen un grado de desarrollo relativo impulsado también por el liderazgo de algunas empresas, especialmente las mineras y forestales y en el caso de Chile por el gran desarrollo institucional del país.

Algunos casos de buenas prácticas de empresas locales y de multinacionales.

A efectos de apreciar el grado de desarrollo de la RSE en la región el mostrar casos de buenas prácticas es contraproducente porque se tienden a “extrapolar” como si fueran la norma, cuando en realidad son la excepción.  En general sólo tienden a conocerse los casos de las grandes empresas.  A efectos de promover la RSE sí son una buena técnica ya que pueden tener efectos demostrativos en otras empresas.

Teniendo en cuenta que son solo casos y no representan el grado de desarrollo de la región, podemos mencionar el apoyo a la mejora de la efectividad de los gobiernos locales por parte de algunas empresas mineras en el Perú, la creación de suplidores responsable en empresas petroleras en Colombia, el desarrollo comunitario de cementeras en México para facilitar la construcción de vivienda digna, la preocupación por el empoderamiento de la mujer (sus afiliadas) en una empresa de cosméticos en Brasil, los esfuerzos por combatir la corrupción en una alianza de empresa productores de equipamiento de servicios de agua potable y alcantarillado en varios países de América Latina, entre muchos otros. 


Nótese que no he citado la gran cantidad de actividades de tipo filantrópico por parte de muchas empresas y sus fundaciones, que si bien son legítimas y fundamentales para contribuir a resolver la problemática social de la región, son actividades de solidaridad, inconexas, fuera del negocio y por ende esporádicas y muchas veces con propósitos publicitarios.  


jueves, 4 de diciembre de 2014

Citas citadas en mi cuenta de Twitter: Segunda parte de tres …. O cuatro


Reproduzco las citas que he citado en m cuenta de twitter en los últimos meses (abril-noviembre 2014). Seguro que no te diste cuenta que son casi 100. La Primera Parte la puedes ver pulsando en el nexo.





"Nunca soñé con el éxito.  Lo hice realidad trabajando."  Estee Lauder

“La mayoría de nosotros empleamos demasiado tiempo en lo que es urgente y muy poco en lo que es importante." Stephen Covey (el de 7 hábitos)

“El hombre tiene el derecho de ser estúpido, por su propia cuenta, pero no por cuenta de otros” Gabriel Chevalier en la novela El miedo, 1930

“Si lees conducirás, si no lees serás conducido”, Sta. Teresa de Jesus.

Grafiti en Florencia: La vida es un espejo, te sonríe si la  miras con una sonrisa.

En un baño en Florencia:  Lo que tienes en la mano no es una manguera ni es suelo está ardiendo.
En un restaurante en Florencia:  Aviso a los padres:  Todo niño que encontremos sin supervisión será vendido al circo

Educación no consiste en llenar baldes sino en encender el fuego, William Butler Yeats, poeta irlandés (1865-1938)

“La mente no es un contenedor que debe ser llenado sino un fuego que debe ser avivado”  Plutarco (46-128)

Si pensar que el capital es necesario para construir fábricas, escuelas, hospitales, iglesias tal vez yo sea capitalista. Cardenal Bergoglio (1936--)

En un restaurante en Florencia:  Todo lo que es bueno en la vida o es inmoral o ilegal o engorda.

En un restaurante en Florencia:  La vida es demasiado breve como para beber vinos mediocres

“El pesimista de queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas”.  William A. Ward

“Lo escucho y se me olvida, lo veo y lo recuerdo, lo hago y aprendo”.  Anónimo.

 “Cada nuevo comienzo  comienza al final de otro comienzo”.  Seneca. (4 AC – 65 DC)

Podemos ser conocedores con el conocimiento de otros pero no podemos ser sabios con la sabiduría de otros.  Montaigne (1533-1592)

A las mujeres que buscan la igualdad con el hombre les falta ambición.
Timothy Leary (1920-1996), psicólogo y psicodélico

Creatividad consiste en saber usar lo que ya sabes para ir mas allá de lo que ya piensas, Jerome Bruner, Psicólogo y autor.

El arte de ser sabio es el arte de saber qué dejar pasar. William James, filósofo y psicólogo.

 “Hay personas que empiezan a hablar………….. un momento antes de haber pensado” Jean de la Bruyère, (1645-1696)

“Si me hubieran hecho objeto sería objetivo, pero me hicieron sujeto”.  José Bergamín (1895-1983). O sea que soy…….

Era un experto hasta que empecé a aprender:  Yo

Sabes de todo porque tu saber lo comparas con lo que sabes y eso es todo lo que sabes: Yo



domingo, 30 de noviembre de 2014

¿De quién es la culpa que la RSE este dónde está?


El pesimismo se ha puesto de moda en la RSE.  Casi simultáneamente han sido publicados tres artículos pesimistas sobre la RSE en Diario Responsable:  Mas leyes para una verdadera RSE por Ramón Jáuregui el 16 de noviembre (publicado el 13 de noviembre en el periódico El País con otro título: Responsabilidad Social Corporativa: ¿Una experiencia frustrada?), y otros dos derivados:  ¿Se agotó la RSE? por Perla Puterman el 25 de noviembre  y La RSE adormecida por Carmen Martí, el 26 de noviembre.

¿Está justificado este pesimismo?  ¿Dónde está y hacia dónde va la responsabilidad empresarial? ¿De quién es la culpa que la RSE este dónde está?

                                                                                                         
Este artículo es largo (tiene muchas gráficas), pero les prometo que los voy a entretener…… si tienen paciencia.  Y si no, pues dejan de leerlo.  ¡No pasa nada!


I.                   ¿Quién está agotado, frustrado y adormentado? ¿la RSE o nosotros?

Ramón Jáuregui, uno de los Eurodiputados que más intensamente promueve la RSE hace un repaso de lo acontecido en los diez años en que ha estado involucrado en el tema y expresa gran frustración (de allí el título del artículo en El País) por el poco progreso, por la prevalencia de prácticas responsables con irresponsables dentro de la misma empresa, por la corrupción generalizada, por las políticas públicas que han favorecido a algunos sectores de la economía y dejado de promover la responsabilidad. 




Propone medidas en dos frentes, uno el frente legal (de allí el título del artículo en Diario Responsable: Más leyes) donde aboga por la obligatoriedad en la información sobre sostenibilidad, el cumplimiento obligatorio de un código para las empresas sobre Derechos Humanos y formalización de acuerdos ante la OIT que cubran a las trasnacionales con gran impacto socio-laboral (¿y el económico y medio ambiental?).  Sin entrar a analizar en detalle estas propuestas  (ver mis dos artículos Obligatoriedad del reporte de sostenibilidad: ¿Bajo qué condiciones?  y Obligatoriedad o discreción en la RSE: Respeto a los Derechos Humanos) es de notar que se refieren a las grandes empresas, menos del 1% de las empresas, pero que controlan el 50% del empleo y el 60% del PIB.

El otro frente sí afecta a la totalidad de las empresas y es el frente de la sociedad, donde aboga por castigar comportamientos irresponsables y premiar los responsables,  o sea, que los gobiernos y la sociedad actúen y respondan.

Perla Puterman expresa sus molestias al ver comportamientos personales y empresariales que le parecen irresponsables y culpa en buena parte a las deficiencias en las instituciones, confusiones en las empresas e incompetencias en los consultores de RSE.  Y se pregunta si la RSE está agotada.

Carmen Martí, en un brevísimo artículo, resultado de su viaje a Bruselas a una reunión con líderes de la RSE en Europa, comparte sus frustraciones con las políticas públicas lo que ha llevado a que la RSE se haya adormentado y comenta que corresponde a las organizaciones de la sociedad civil despertarla.

No pretendo analizar estos artículos.  Los traigo a colación porque son sintomáticos de un pesimismo que no comparto y porque creo que la RSE no está ni agotada, ni adormentada ni debería ser causa de frustración.  Si no hay progreso, que sí lo hay y mucho, lo importante es ver que hay que hacer para acelerar y profundizar ese proceso.  Y la culpa no la tiene la RSE.




II.                ¿Ha habido progreso en la responsabilidad de las empresas ante la sociedad?

·         Hace miles de años ya se hablaba de la responsabilidad del que tiene poder y recursos (terrateniente, empresario) con los menos favorecidos: “Cuando llegue el tiempo de la cosecha, no sieguen hasta el último rincón de sus campos ni recojan todas las espigas que allí queden. No rebusquen hasta el último racimo de sus viñas, ni recojan las uvas que se hayan caído. Déjenlas para los pobres y los forasteros”. (Levíticos 19: 9-10))
·         Hace más cien años ya se propugnaba la responsabilidad de la empresa ante sus trabajadores (Encíclica Rerum Novarum, Papa Leon XIII, 1891).
·         Hace casi noventa años el Harvard Business Review publicaba un artículo sobre el papel de la empresa ante la sociedad (The Social Significance of Business”, Wallace B. Donham)
·         Hace sesenta años se publicaba uno de los primeros libros sobre la responsabilidad de los empresarios (léase empresas) ante la sociedad (The Social Responsibilities of the Businessman, Howard R. Bowen)
·         Hace más de treinta años que se destaca lo escaso que son los recursos naturales y de la necesidad de su uso y conservación para el bien común.
·         Pero hace 20 años no se hablaba de informes de sostenibilidad de la empresa.  Hoy se publican decenas de miles.
·         Hace diez años no se hablaba de índices de sostenibilidad, hoy hay centenares.
·         Y ni que hablar de las decenas de miles de empresas consultoras sobre RSE (para bien o para mal).
·         ¿Cuántos libros había sobre RSE hace veinte años? ¿Cuántas revistas académicas y de interés general?  ¿Cuántos cursos universitarios? ¿Cuántos Diplomados?  ¿Cuantas maestrías?
·         Hoy hay decenas de conferencias sobre responsabilidad empresarial…. ¡cada día!
·         Hoy tenemos instituciones de la sociedad civil que monitorean y promueven la responsabilidad (Pacto Mundial, instituciones medioambientalistas y sociales) e instrumentos (ISO 26000, lineamientos GRI, indicadores, convenciones contra la corrupción, guías para los DDHH, para empresas multinacionales, etc.)
·         Gran cantidad de empresas e instituciones tienen códigos de ética o de conducta y sus respectivos comités, así como comités de sostenibilidad.
·         ¿Cuantos sellos de certificaciones sobre temas sociales y ambientales había hace veinte años?
·         ¿Cuantos países/regiones tienen estrategias nacionales de promoción de la responsabilidad empresarial? (muy pocos!!)
·         ¿Cuantas empresas tiene oficinas, directores, departamentos, personas asignadas a monitorear y promover la responsabilidad de la empresa ante la sociedad (algunas para decir que lo tienen, otras para atajar problemas, otras para ser un mejor ciudadano)?
·         ¿Cuantos premios para las prácticas responsables de las empresas había hace veinte años y cuantos hay ahora (¡lamentable!  ¡No todo es progreso! Si hay demanda habrá oferta)

No pretendo asociar el progreso en la responsabilidad de la empresa ante la sociedad con estas “manifestaciones indirectas” algunas de poco impacto sobre las acciones, que es lo que importa.  Pero sí son un indicador de que el interés en la sociedad, en los inversionistas, en los consumidores, en los gobiernos y en las empresas está aumentando.  Y esto son los primeros pasos hacia un muy largo, complejo, costoso y tedioso camino.

Pero en esto hace falta tener una visión de largo plazo.  Son muchas las fuerzas que atraen a todas partes involucradas en direcciones opuestas, son muchas actividades que compiten por la atención de estas partes, son muchos los intereses en juego. Desde el comienzo de la historia hasta su fin ha habido y habrán timadores, indiferentes, mentirosos, greenwashers, abusadores, compradores de indulgencias.  ¿Debemos juzgar el progreso de la RSE por las ovejas negras?

Los que dedicamos nuestras vidas a la responsabilidad empresarial nos gustaría que todo el mundo lo hiciera, que todo fuera en la misma dirección, que fuera algo prioritario para todos.  Ello nos lleva a la frustración al no lograr lo que nos gustaría, a la velocidad que nos gustaría.  Se compite con el más poderoso caballero que es Don Dinero, con conflictos internos en las empresas, competencia, desinformación, negligencia de los consumidores, desidia del gobierno.  OH, qué mundo tan imperfecto!

Lamentablemente el logro de la responsabilidad empresarial es una minúscula parte de la actividad de todas las partes involucradas y para algunas ni siquiera aparece en el radar.  No, no somos el centro del universo, no, los planetas no giran alrededor de la Tierra. Bien visto es una maravilla el estado en que nos encontramos en la responsabilidad empresarial.

En esto no podemos cometer el mismo error que con las dietas, de pesarnos cada día. El cambio requiere persistencia y paciencia. El cambio dramático en todos los órdenes de actuación de la empresa, en un entorno cambiante, competitivo, para logar que sea responsable requiere mucho tiempo.  La RSE rinde frutos a largo plazo, es un proceso lento.

Y este cambio, si es que logra, no es lineal.  Forma parte del ciclo de vida de las empresas dentro del contexto de la vida del planeta.  Logra progreso, retroceso, estabilidad, retroceso, progreso……..  Y como estamos hablando de la responsabilidad de las empresas en general, no de una en particular, ese progreso es el agregado de millones de empresas, algunas progresan, otras retroceden, otras se estabilizan, unas entran en el circuito, otras salen, y todo esto dentro de un entorno continuamente cambiante.  Y cada país/región está sujeto a diferentes circunstancias, políticas y política.

Un simple ejemplo puede ayudarnos a ver esto claridad.  Para apreciar la dirección de la inversión en la bolsa no se puede mirar el precio de las acciones cada hora, hay que tomar una visión de largo plazo, ahí es donde se ven tendencias. 

¿Hacia dónde va la bolsa según este gráfico de la semana del 24 de noviembre? 


¿Y según este de los últimos dos años?



¿Verdad que es más fácil ver las cosas cuando se tiene la perspectiva correcta?  Aunque ello no quiere decir que no pueda haber cambios dramáticos.  Perspectiva, hace falta perspectiva.

También hay que mirar el mundo, no solo el ombligo, no solo algunas empresas, no solo algunos países.  Hay países y contextos donde las condiciones no están dadas para que las empresas ejerzan su responsabilidad ante la sociedad, donde la lucha por la supervivencia limita consideraciones del bien común.  Pero hay otros que tienen una cultura de aprecio por la sociedad y el medio ambiente, por la solidaridad.  Si tomamos el contexto amplio de espacio y tiempo vemos que ha habido inmensos progresos en el agregado, en algunas partes poco, en otras más.

¡Qué fácil es generalizar y qué difícil es que sea representativo!





III.             ¿Qué es lo que hace falta para intensificar y profundizar?
                                                                 
Si bien podemos decir que hay progreso en la asunción por parte de las empresas de su responsabilidad ante la sociedad, este progreso es esporádico, aislado, poco uniforme, inconsistente, errático, cuando lo consideramos a nivel de las diferentes empresas. ¿De quién es la culpa?  No es de la misma RSE.  Si no la quieren o no la tratan consistentemente bien no es que ella se porte mal. Ella está a merced de las empresas, gobiernos y sociedad.  La pobre RSE es violada, abusada, pisoteada, mancillada, se usa su nombre en vano.  Es sólo un instrumento.  Los responsables de cómo se usa el instrumento somos nosotros (ver mi artículo de diciembre de 2013 ¿Es culpa de la RSE? ).

La RSE no tiene la culpa de lo que las empresas, gobiernos y sociedad dejan de hacer, si no cumplen con su respectiva responsabilidad de contribuir a un mundo mejor. 

Quizás lo que tenemos que hacer es entonar  un mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa colectiva.




¿Qué debemos hacer?  Algunas de las acciones ya las mencionada Ramón Jáuregui (censura pública a los comportamientos irresponsables, premiar los responsables analizar la información de sostenibilidad) y Carmen Martí (participación de las instituciones de la sociedad civil). 

Solo como un ejemplo tomemos la sugerencia de hacer obligatorios los informes de sostenibilidad y que la sociedad civil los analice.  En mi experiencia los informes de sostenibilidad tal y como están concebidos hoy en día son de muy poco utilidad fuera de la empresa (de gran valor internamente:  Informes de sostenibilidad: ¿Sirven para algo? y para consultores).  La información que contienen está ampliamente “censurada” por los departamentos legales y de relaciones públicas y salvo en empresas ya conocidas como altamente responsables los informes dan poca información para la acciónExternamente son más un instrumento de gestión de la reputación.  Por definición no darán información que pueda ser usada en contra de la empresa y la que pueda usarse a su favor es conocida por otros medios.  Por otra parte la inmensa mayoría de la sociedad no se entera de estos informes, y si se entera no actúa. Bajo estas condiciones es poco efectivo insistir en su obligatoriedad.  Como dice un proverbio en inglés: Puedes llevar el caballo al río pero no puedes hacerlo beber.  ¡Hay que usarlos!

Algún día podemos ver en nuestro móvil la contribución a la sociedad de todo tipo de empresas, gobiernos, bienes y servicios. Ojalá que certificada.  Eso será progreso.

Pero hace falta mucho más. ¿Qué has hecho tú como miembro de la sociedad?  Solo algunas de las decenas de preguntas que hay que hacerse:

¿Has votado por líderes que promueven la responsabilidad empresarial?
¿Has presionado a gobiernos locales y nacionales para que promuevan la responsabilidad?
¿Has denunciado comportamientos irresponsables por parte de las empresas?
¿Buscas informarte de la responsabilidad de las empresas e instituciones antes de adquirir sus productos y servicios?
¿Has comprado productos y servicios porque sabes que han sido producidos responsablemente. Los has recomendado, lo divulgas?
¿Dejas de comprarlos cuando sabes que han sido producidos irresponsablemente?
¿Ejerces tu trabajo con ética y responsabilidad?
¿Promueves la responsabilidad al interior de tu empresa o institución?
¿Denuncias comportamientos irresponsables o no éticos?
¿Pagas todos los impuestos que tocan?
¿Has ayudado a la difusión de información fidedigna sobre las actividades empresariales?
¿Haces lo que predicas?

El que esté libre de culpa que tire la primera piedra.  Supongo que los lectores de este artículo, siendo todos fanáticos de la responsabilidad empresarial, podrán tirar muchas piedras.

Es difícil que la responsabilidad avance si los gobiernos son indiferentes, si la sociedad civil se desentiende, si las empresas responsables no informan, si los consumidores no se enteran o si se enteran no actúan en correspondencia, si los medios no se interesan por el tema, si los grandes compradores se desentienden de su cadena de valor, si los mercados financieros no penalizan a las irresponsables y benefician a las responsables (Ver los Anales de la III Conferencia Interamericana sobre RSE con el lema ¿Quién es responsable de la responsabilidad?).

Si las empresas dejan de hacer, es porque nosotros hemos dejado de hacer.





Esperemos que los 21 españoles que visitaron Bruselas a mediados de noviembre, para analizar los progresos y el compromiso de las instituciones europeas hayan regresado con las pilas recargadas dispuestos a combatir este pesimismo.



  
Ojala alguno de ellos se anime a contarnos a todos cuales fueron los resultados del viaje y el impacto que tendrá en el avance de la RSE en España la inversión que hicieron los contribuyentes europeos en pagar gran parte de sus gastos de traslado.

¿De quién es la culpa que la RSE este donde está?